REGINA RORYS ORA PRO NOBYS - NON NOBIS DOMINE SED NOMINI TUO DA GLORIAM - STAT CRUZ DUM VOLVITUR ORBIS - CRUX SANCTI ATRIS BENEDICTI - CRUX SACRA SIT MIHI MUX - NON DRACO SIT MIHI DUX - PAX

 


Mes dedicado a María Santísima del Rocío: Purísima e Inmaculada Madre de Dios, Madre Nuestra; Auxiliadora de los cristianos consuelo de los afligidos Blanca Paloma. ¡OH María sin pecado concebida ruega por nosotros que recurrimos a ti!  REGINA RORYS, ORA PRO NOBIS


 
 

 

 

 

JUEVES 28 DE MAYO

 
 
 
 

ADVOCACIÓN MARIANA:

Nuestra Señora de la Medalla
 Milagrosa de la Rue de Bac

 
 

 

ORACIÓN

Virgen Inmaculada de la Medalla Milagrosa que te manifestaste a Santa Catalina Labouré, como mediadora de todas las gracias, atiende a mi plegaria. En tus manos maternales dejo todos mis intereses espirituales y temporales y te confío en particular la gracia que me atrevo a implorar de tu bondad, para que la encomiendes a tu Divino Hijo y le ruegues concedérmela si es conforme a su Voluntad y ha de ser para bien de mi alma.
Eleva tus manos al Señor y vuélvelas luego hacia mi Virgen Poderosa. Envuélveme en los rayos de tus gracias para que a la luz y al calor de esos rayos, me vaya desapegando de las cosas terrenas y pueda marchar con gozo en tu seguimiento, hasta el día en que me acojas en las puertas del Cielo. AMEN

     Catalina nació el 2 de mayo de 1806, mientras sonaba el Ángelus vespertino, hija de Pedro y Luisa Labouré. Fue la novena hija de una familia de once. Parece mucha coincidencia que Catalina naciera cuando el Ángelus estaba repicando, seguramente fue un toque encantado de Dios —anunciando con campanas a la santa que iba a ser altamente favorecida por María—  La madre de Catalina murió cuando ella tenía nueve años. Después de su entierro, la pequeña Catalina se retiró al cuarto de sus padres, se paró sobre una silla, tomó la estatua de Nuestra Señora de la pared, la besó y dijo: “Ahora, querida Señora, tú serás mi madre”.

 
     Después de vivir un año en París, Catalina volvió a casa de su padre para encargarse del hogar. Catalina hizo su Primera Comunión el 25 de enero de 1818, y a partir de entonces, se levantaba cada día a las 4:00 de la mañana y caminaba varios kilómetros hasta la iglesia para poder asistir a misa y orar. Un día tuvo un sueño en el cual vio a un sacerdote celebrando la misa. Después de la misa, el sacerdote se dio la vuelta y le hizo señas para que viniera hacia él, pero ella retrocedió mirándolo. Su visión se trasladó a un cuarto de enfermos donde vio al mismo sacerdote, que le dijo: “Mi niña, es una buena obra cuidar a los enfermos; tú huyes ahora, pero un día estarás contenta de venir hacia mí. Dios tiene planes para ti, no lo olvides”. Luego despertó sin entender el significado de aquel sueño.Tiempo después, mientras visitaba un hospital de las Hijas de la Caridad, Catalina se percató del retrato de un sacerdote en la pared. Le preguntó a una hermana quién era él y ella le dijo: “Nuestro Santo Fundador, San Vicente de Paúl”. Ese fue el mismo sacerdote que Catalina había visto en su sueño.
 
     En enero de 1830, Catalina Labouré se hizo postulante en el hospicio de las Hijas de la Caridad en Catillon-sur-Seine. Tres meses después estaba de vuelta en París, esta vez para entrar en el noviciado en la casa madre de las Hijas de la Caridad. Un poco después de haber entrado en su nuevo hogar, Dios se complació dándole varias visiones extraordinarias. En tres días consecutivos ella contempló el corazón de san Vicente sobre el relicario donde estaban expuestas sus reliquias, cada vez bajo un aspecto diferente. Otras veces contemplaba a nuestro Divino Señor frente al Santísimo Sacramento.
 
     En víspera del día de san Vicente de Paúl, el 19 de julio, la Hermana Superiora habló a las novicias sobre las virtudes de su santo Fundador y le dio a cada una de ellas un trozo de material de su camisola. Catalina le rezó con fervor a san Vicente para que le concediera ver con sus propios ojos a la Madre de Dios. Estaba convencida de que esa misma noche vería a la Santísima Virgen María. En su convicción, Catalina se quedó dormida. Poco después, la despertó una luz brillante de la que venía la voz de un niño. “Sor Labouré, ven a la capilla; la Santísima Virgen te espera”. Catalina contestó: “Nos van a descubrir”.  El pequeño sonrió: “No te inquietes, son más de las once y media, todos están durmiendo… ven, estoy esperándote”. Ella se levantó rápidamente y se vistió. Las luces del pasillo estaban encendidas. Las puertas de la capilla, que estaban cerradas con llave, se abrieron cuando el ángel las tocó. Asombrada, Catalina encontró la capilla iluminada con luces como preparada para la misa de gallo. En seguida, se arrodilló en la barandilla de comunión, y de repente, oyó el susurro de un vestido de seda… la Santísima Virgen, iluminada de gloría, sentada en la silla del padre director.
 
     El ángel murmuró: “La Santísima Virgen desea hablar contigo”. Catalina se levantó, se arrodilló al lado de la Santísima Virgen y apoyó las manos en su regazo. María le dijo: “Mi niña, el buen Dios desea encargarte una misión. Te van a contradecir, pero no tengas miedo; tendrás la gracia para hacer lo que es necesario. Cuenta a tu director espiritual todo lo que te ha pasado. Los tiempos son siniestros en Francia y en el mundo”.  El rostro de la Virgen muestra una expresión de dolor. “Ven al pie del altar. De aquí, gracias serán derramadas sobre todos, grandes y pequeños, especialmente sobre aquellos que las buscan. Tú tendrás la protección de Dios y de san Vicente. Yo siempre te protegeré. Habrá mucha persecución. La cruz será tratada con desprecio. Será tirada en el suelo y correrá sangre”. Entonces, después de haber hablado por un rato, la Señora, como una sombra que se desvanece, se fue. Una vez más, siguiendo al niño, Catalina abandonó la capilla, caminó por el pasillo y regresó a su sitio en el dormitorio. El ángel desapareció y cuando Catalina se fue a la cama, oyó cómo el reloj marcaba las dos de la mañana.
 
     María le dio esta misión en una visión mientras meditaba la noche del 27 de noviembre de 1830. Catalina vio a María parada en lo que parecía ser la mitad de un globo y sosteniendo una esfera dorada en sus manos como si estuviera ofreciéndola al cielo. Nuestra Señora le explicó que la esfera representaba a todo el mundo, pero especialmente a Francia.  Los tiempos eran difíciles en Francia, sobre todo para los pobres. Francia fue el primer país en experimentar muchos de estos problemas, los cuales finalmente alcanzaron otras partes del mundo. De los anillos en los dedos de María, mientras sostenía la esfera, salían muchos rayos de luz. María explicó que los rayos simbolizan las gracias que ella obtiene para aquellos que las pidan. Sin embargo, algunas de las joyas en los anillos estaban apagadas. María explicó que los rayos y las gracias estaban disponibles, pero nadie las había pedido.
 
     Entonces la visión cambió para mostrar a Nuestra Señora parada sobre un globo con sus brazos extendidos y con los rayos de luz todavía saliendo de sus dedos. Dando forma a la figura había una inscripción: “Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti”. El significado de la parte frontal de la Medalla Milagrosa María está de pie sobre un globo, aplastando la cabeza de una serpiente bajo sus pies. Se para sobre el globo, como la Reina del Cielo y de la Tierra. Sus pies aplastan la serpiente para proclamar que Satanás y todos sus partidarios no tiene poder frente a ella (Gén 3:15).  El año 1830 que aparece en la Medalla Milagrosa es el año en que la Santísima Virgen dio el diseño de la Medalla a santa Catalina Labouré. La referencia a María concebida sin pecado manifiesta el dogma de la Inmaculada Concepción de María —a no confundirse con el nacimiento virginal de Jesús y que se refiere a María sin pecado, “llena de gracia” y “bendita entre todas las mujeres” (Lucas 1:28)— que fue proclamado 24 años más tarde, en 1854.
 
     El significado del reverso de la Medalla Milagrosa La visión de Catalina continuó y pudo ver el diseño al reverso de la medalla. Doce estrellas rodean una “M” grande de la que surge una cruz. Debajo hay dos corazones con llamas surgiendo de ellos. El Sagrado Corazón de Jesús está rodeado de espinas y el Inmaculado Corazón de María perforado por una espada.  Las doce estrellas se refieren a los Apóstoles, que representan la Iglesia entera en torno a María. También nos recuerdan la visión de san Juan, escritor del Apocalipsis (12:1), donde “un gran signo apareció en el cielo, una mujer vestida con el sol, y la luna bajo sus pies y en su cabeza una corona de doce estrellas”. La cruz simboliza a Cristo y nuestra redención, con la barra bajo la cruz simbolizando la tierra. La “M” representa a María, y su inicial entrelazada con la cruz demuestra la estrecha participación de María con Jesús y en nuestro mundo. En esto vemos el papel de María en nuestra salvación y su función como Madre de la Iglesia. Los dos corazones representan el amor de Jesús y de María por nosotros (ver también Lucas 2:35).
   
     Entonces María dijo a Catalina: “Haz acuñar una medalla según este modelo. Quienes la lleven puesta recibirán grandes gracias, especialmente si la llevan alrededor del cuello”. Catalina le explicó a su confesor cada una de las apariciones con detalle. Ella no reveló que había recibido el diseño de la Medalla hasta un poco antes de su muerte, 46 años después.  Con la aprobación de la Iglesia, las primeras Medallas fueron creadas en 1832 y distribuidas en París. Casi inmediatamente, las bendiciones que María había prometido empezaron a derramarse sobre aquellos que llevaban puesta su medalla. La devoción se propagó como fuego. Milagros de gracias, salud, paz y prosperidad siguieron. Dentro de poco, la gente comenzó a llamarla la Medalla “Milagrosa”. En 1836 se emprendió una investigación canónica en París declarando las apariciones auténticas.
 
      No existe superstición, ni magia, en relación con la Medalla Milagrosa. La Medalla Milagrosa no es un “amuleto de buena suerte”. Más bien, es un gran testimonio de fe y confianza en el poder de la oración. Sus milagros más grandes son de paciencia, de perdón, de arrepentimiento y de fe. Dios usa una medalla, no como un sacramento, sino como un agente, un instrumento que trae consigo gracias maravillosas. “Las cosas débiles de esta tierra Dios las ha escogido para confundir a los fuertes”. Cuando la Santísima Virgen dio el diseño de la medalla a santa Catalina Labouré, le dijo: “Ahora deben dársela a todo el mundo y a cada persona”. La Asociación de la Medalla Milagrosa en Perryville, Missouri, lleva a cabo la petición de Nuestra Señora de muchas maneras, incluyendo la de ofrecerle a usted una Medalla Milagrosa gratis.
 

 

 
 

SANTO DEL DIA:
San German Obispo de Paris

 
 

 

San Simón Stock

     Nació en el año 496 cerca de Autun, Saône-et-Loire. Falleció en Paris el 28 de Mayo de 576. Estudió en Avalon y también en Luzy guiado por su primo Scapilion, quien era sacerdote. A la edad de 34 años fue ordenado sacerdote por San Agripino de Autun, siendo nombrado Abad de Saint-Symphorien. Su virtud característica fue el amor por los pobres, manifestándose tan fuertemente su entrega por los demás, que sus monjes se rebelaron, temiendo que regalara todo lo que tenían. Debido a que estaba en Paris en el año 555, cuando el Obispo Eusebio murió, Childebert lo retuvo, y con el consentimiento unánime del clero y del pueblo, fue consagrado a la sede vacante. Bajo su influencia, el rey, quien se había entregado a la vida mundana, se convirtió y desde entonces llevó una vida Cristiana.

 

     En su nuevo cargo, el Obispo continuó la práctica de las virtudes y las austeridades de su vida monástica, y trabajó fuertemente para disminuir los males causados por las incesantes guerras y la vida licenciosa de los nobles. Asistió al tercero y cuarto Concilios de Paris en los años 557 y 573 respectivamente, y también al segundo Concilio de Tours en 566. Convenció al rey que erradicara las prácticas paganas que aún existían en Gaul, y también para que prohibiera los excesos que se llevaban a cabo en la mayoría de las celebraciones Cristianas. Poco después de año 540, Childebert sitió Zaragoza mientras estaba en guerra con España. Los habitantes del lugar se habían puesto bajo la protección de San Vicente Mártir. Cuando Childebert se enteró de esto, perdonó a la ciudad, y como muestra de gratitud, el obispo le obsequió la estola del santo.

 

     Cuando regresó a Paris, el rey ordenó construir un templo en los suburbios en honor del mártir, para guardar ahí la reliquia. Por ése tiempo, Childebert cayó peligrosamente enfermo en su palacio de Celles, pero fue sanado milagrosamente por el Obispo Germain, según se atestigua en la carta de patentes del rey, presentando como regalo a la Iglesia de Paris las tierras de Celles, como gratitud por el favor recibido. El templo de San Vicente fue terminado en el año 588, siendo consagrado a San Vicente por el Obispo Germain, el 23 de Diciembre de dicho año, mismo día en que Childebert falleció. Cerca de éste templo se construyó un monasterio.

 

     Sus abades tenían jurisdicción espiritual y temporal en los suburbios de San Germain hasta proximadamente el año 1670. El templo fue frecuentemente saqueado e incendiado por los Normandos en el siglo IX. Fue reconstruido en 1014 y consagrado por el Papa Alejandro III en 1163. Childebert fue sucedido en el trono por Clotaire, quien tuvo un corto reinado. A su muerte ocurrida en el año 561, la monarquía se dividió entre sus cuatro hijos, siendo Charibert nombrado rey de Paris. Charibert era una persona viciosa y despiadada, y el Obispo Germain se vió obligado a excomulgarlo en 568 por su inmoralidad. Charibert falleció en 570.

 

     El Obispo se encontró con grandes dificultades debido a que en ese tiempo los hermanos de Charibert se disputaban sus propiedades. Trabajó fuertemente para establecer la paz, pero con poco éxito. Sigebert y Chilperic, instigados por sus esposas, Brunehaut y la infame asesina Fredegunde, se enfrascaron en una guerra intestina, y al ser vencido Chilperic, Paris cayó en las manos de Sigebert. El Obispo Germain escribió una carta a Brunehaut (carta que a la fecha se conserva) pidiéndole que usara su influencia para prevenir mas guerras. Sin embargo, Sigebert era obstinado y a pesar de la advertencia de Germain se preparó para atacar a Chilperic en Tournai, donde se había escondido, pero Fredegunde lo mandó asesinar en el camino a Vitri en 575.

 

     Germain mismo falleció al siguiente año antes de que se restableciera la paz. Sus restos fueron sepultados en la capilla de San Symphorien en el vestíbulo del templo de San Vicente, pero en 754 sus reliquias fueron solemnemente reubicadas en el edificio principal del templo, en presencia de Pepin y de su hijo Carlomagno, que entonces era un niño de siete años. Desde ese momento, el templo se convirtió en el templo de San Germain-des-Prés. Además de la carta mencionada anteriormente, también se conserva un tratado de la antigua liturgia Gala, atribuida a Germain, que fue publicada por Martene en su “Thesauruis Novus Anecdotorum”. La festividad de San Germain se celebra el 28 de Mayo.

ORACIÓN

Oh glorioso San Germán, humilde obispo de París, que consagraste tu vida a la oración, a la penitencia y al cuidado de los más necesitados. Tú, que fuiste llamado con justicia 'Padre de los pobres' por tu inagotable caridad, enséñanos a no ser indiferentes al sufrimiento de nuestro prójimo.
Te ruego que intercedas ante Dios Todopoderoso por nuestras necesidades espirituales y materiales. Ayúdanos a superar las dificultades con fe y concédenos la gracia de la caridad para ver el rostro de Cristo en nuestros hermanos.
San Germán, ruega por nosotros y protégenos de todo mal. Amén.