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ORACIÓN
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Santa María de la
Caridad, que viniste
como mensajera de
paz, flotando sobre
el mar. Tú eres la
Madre de todos los
cubanos. |
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A ti acudimos, Santa
Madre de Dios, para
honrarte con nuestro
amor de hijos. En tu
corazón de Madre
ponemos nuestras
ansias y esperanzas,
nuestros afanes y
nuestras súplicas:
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Por la Patria
desgarrada, para que
entre todos
construyamos la paz
y la concordia.
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Por las familias,
para que vivan la
fidelidad y el amor.
Por los niños, para
que crezcan sanos
corporal y
espiritualmente.
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Por los jóvenes para
que afirmen su fe y
su responsabilidad
en la vida y en lo
que da el sentido a
la vida. |
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Por los enfermos y
marginados, por los
que sufren en
soledad, por los que
están lejos de la
Patria, y por todos
los que sufren en su
corazón. |
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Por la Iglesia
cubana y su misión
evangelizadora; por
los sacerdotes y
diáconos; religiosos
y laicos. |
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Por la victoria de
la justicia y del
amor en nuestro
pueblo. |
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¡Madre de la
Caridad, bajo tu
amparo nos acogemos!
¡Bendita tú entre
todas las mujeres y
bendito Jesús, el
fruto de tu vientre!
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A Él la gloria y el
poder, por los
siglos de los
siglos. AMÉN. |
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La Virgen de la
Caridad fue coronada
por S.S. Juan Pablo
II como Reina y
Patrona de Cuba el
sábado 24 de Enero
de 1998, durante la
Santa Misa que
celebró en su visita
apostólica a
Santiago de Cuba.
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La tradición cuenta
que en los primeros
años del siglo XVII,
dos indígenas y un
niño negro esclavo
de aproximadamente
diez años, salieron
en busca de sal
desde Barajagua a la
bahía de Nipe. Los
dos indígenas se
llamaban Juan de
Hoyos y Rodrigo de
Hoyos y el niño,
Juan Moreno, se los
recuerda como "los
tres Juanes" Estas
tres personas que
trataban de
encontrar sal, sólo
pudieron llegar
hasta la mitad de la
Bahía de Nipe, a
Cayo Francés, donde
acamparon para
refugiarse de una
tormenta que se
avecinaba. |
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Pasado el temporal,
reanudaron su viaje
rumbo a las salinas
de la costa. Pero de
repente vieron venir
un objeto blanco que
flotaba sobre las
olas y se les
acercaba lentamente.
Al principio
creyeron que era un
ave marina o ramas
secas, pero
aproximándose,
vieron que se
trataba de una
imagen de la Virgen
María con el niño.
La tabla en donde
estaba la pequeña
estatua tenía una
inscripción que
decía: "Yo soy la
Virgen de la
Caridad", y según se
cuenta, a pesar de
la tormenta y del
movimiento de las
olas, ni la imagen
de la Virgen, ni su
ropa estaban
mojadas. |
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En el año 1687, el
último testigo
presencial, Juan
Moreno de 85 años de
edad, daba
testimonio de dicho
acontecimiento así:
"...Estando una
mañana la mar en
calma salieron de
dicho cayo francés
para la dicha salida
antes de salir el
sol, los dichos Juan
y Rodrigo Hoyos y
este declarante.
Embarcados en una
canoa y apartados de
dicho cayo francés
vieron una cosa
blanca sobre la
espuma del agua, que
no distinguieron lo
que podría ser, y
acercándose más les
pareció un pájaro y
ramas secas. Dijeron
dichos indios,
parece una niña, y
en estos discursos,
llegados,
reconocieron y
vieron la imagen de
Nuestra Señora la
Santísima Virgen con
un niño Jesús en los
brazos sobre una
tablilla pequeña, y
en dicha tablilla
unas letras grandes,
las cuales leyó
dicho Rodrigo de
Hoyos, y decían: 'Yo
soy la Virgen de la
Caridad', siendo sus
vestiduras de ropaje
se admiraron que no
estaban mojadas, y
en esto, llenos de
gozo y alegría,
cogieron sólo tres
tercios de sal, se
vinieron para el
Hato de Barajagua".
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Después los tres
volvieron a
Barajagua y la
estatua de la Virgen
fue instalada en una
ermita del lugar,
pero la imagen
desapareció una
noche y reapareció
en la mañana, el
hecho se repitió dos
o tres veces más,
hasta que los
pobladores pensaron
que la Virgen quería
cambiar de lugar y
fue colocada en el
altar mayor de la
iglesia parroquial,
en donde estuvo unos
tres años, pero
también de allí
desaparecía en
algunas ocasiones.
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Cierto día una niña,
llamada Apolonia,
subió hasta el cerro
de las minas de
cobre donde
trabajaba su madre y
vio la imagen de la
Virgen de la Caridad
en la cima. Los
pobladores pensaron
entonces que ella
quería estar allí y
tiempo después
llevaron la estatua
de la Santísima
Virgen hasta su
nuevo altar en ese
lugar. |
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A petición de los
veteranos de la
guerra de
Independencia fue
declarada patrona de
Cuba por Su Santidad
Benedicto XV en 1916
y se fijó su
festividad para el 8
de Septiembre.
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Durante más de tres
siglos la imagen de
la Virgen ha
permanecido en su
Santuario del Cobre,
con los años se
comenzó a construir
un templo de mayor
tamaño, que fue
inaugurado
solemnemente el día
8 de Septiembre de
1927. En 1977, el
Papa Pablo VI lo
elevó a la categoría
de Basílica. |
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