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ORACIÓN
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Oh Señor Jesucristo,
que nos diste a tu
Madre María, cuya
imagen veneramos,
para que sea una
Madre siempre
dispuesta a
ayudarnos;
concédenos, te
suplicamos, que
quienes
constantemente
imploramos su ayuda
maternal, merezcamos
gozar perpetuamente
de los frutos de tu
redención, tú que
vives y reinas por
los siglos de los
siglos. Amén. |
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Acuérdate,
oh piadosísima
Virgen María, que
jamás se ha oído
decir que alguno que
haya acudido a tu
protección,
implorado tu auxilio
o pedido tu
intercesión, haya
sido desamparado.
Animado por esta
confianza, a ti
acudo, oh Virgen de
las vírgenes, Madre
mía. A ti vengo;
ante ti me presento,
pecador y afligido.
Oh Madre del Verbo
Encarnado, no
desprecies mis
súplicas, antes
bien, en tu
misericordia, óyelas
y atiéndelas. Amén |
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Patrona de los
Padres Redentoristas
y cuyo icono
original está en el
altar mayor de la
Iglesia de San
Alfonso. Esta imagen
recuerda el cuidado
de la Virgen por
Jesús, desde su
concepción hasta su
muerte, y que hoy
sigue protegiendo a
sus hijos que acuden
a ella. Se dice que
en el siglo XV un
comerciante
adinerado del Mar
Mediterráneo tenía
la pintura del
Perpetuo Socorro,
aunque se desconoce
el cómo llegó a sus
manos. Para proteger
el cuadro de ser
destruido, decidió
llevarlo a Italia y
en la travesía se
desató una terrible
tormenta. |
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El comerciante tomó
el cuadro en alto,
pidió socorro y el
mar se calmó.
Estando ya en Roma,
él tenía un amigo, a
quien le mostró el
cuadro y le dijo que
un día el mundo
entero rendiría
homenaje a Nuestra
Señora del Perpetuo
Socorro. Después de
un tiempo, el
mercader enfermó y,
antes de morir, le
hizo prometer a su
amigo que colocaría
la pintura en una
iglesia ilustre. Sin
embargo, la esposa
del amigo se
encariño con la
pintura y este no
realizó su promesa.
Nuestra Señora se le
apareció al hombre
en varias ocasiones
pidiéndole
cumpliera, pero al
no querer disgustar
a su mujer, enfermó
y murió. Más
adelante la Virgen
habló con la hija de
seis años y le dio
el mismo mensaje de
que deseaba que el
cuadro fuera puesto
en una iglesia. La
pequeña fue y se lo
contó a su madre.
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La mamá se asustó y
a una vecina que se
burló de lo ocurrido
le vinieron unos
dolores tan fuertes
que solo se alivió
cuando invocó
arrepentida la ayuda
de la Virgen y tocó
el cuadro. Nuestra
Señora se volvió a
aparecer a la niña y
le dijo que la
pintura debía ser
puesta en la iglesia
de San Mateo, que
quedaba entre las
Basílicas Santa
María la Mayor y San
Juan de Letrán.
Finalmente, así se
hizo y se obraron
grandes milagros.
Siglos después,
Napoleón destruyó
muchas iglesias,
entre ellas la de
San Mateo, pero un
padre agustino logró
llevarse
secretamente el
cuadro y más
adelante fue
colocado en una
capilla agustiniana
en Posterula. |
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Los Redentoristas
construyen la
Iglesia de San
Alfonso sobre las
ruinas de la iglesia
de San Mateo y en
sus investigaciones
descubrieron que
antes ahí estaba el
milagroso cuadro de
del Perpetuo Socorro
y que lo tenían los
Agustinos. Gracias a
un sacerdote jesuita
conocieron el deseo
de la Virgen de ser
honrada en ese
lugar. Es así que el
superior de los
Redentoristas
solicitó al Beato
Pío IX, quien
dispuso que el
cuadro fuera
devuelto a la
Iglesia entre Santa
María la Mayor y San
Juan de Letrán.
Asimismo, encargó a
los Redentoristas
que hicieran que
Nuestra Señora del
Perpetuo Socorro
fuera conocida.
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Los Agustinos, una
vez que supieron la
historia y el deseo
del Pontífice,
gustosos devolvieron
la imagen mariana
para complacer a la
Virgen. Hoy en día
la devoción a
Nuestra Señora del
perpetuo Socorro se
ha expandido por
diversos lugares,
construyéndose
iglesias y
santuarios en su
honor. Su retrato es
conocido y venerado
en todas partes del
mundo. Especial de
Nuestra Señora del
Perpetuo Socorro. |
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