REGINA RORYS ORA PRO NOBYS - NON NOBIS DOMINE SED NOMINI TUO DA GLORIAM - STAT CRUZ DUM VOLVITUR ORBIS - CRUX SANCTI ATRIS BENEDICTI - CRUX SACRA SIT MIHI MUX - NON DRACO SIT MIHI DUX - PAX

 


Mes dedicado a María Santísima del Rocío: Purísima e Inmaculada Madre de Dios, Madre Nuestra; Auxiliadora de los cristianos consuelo de los afligidos Blanca Paloma. ¡OH María sin pecado concebida ruega por nosotros que recurrimos a ti!  REGINA RORYS, ORA PRO NOBIS


 
 

 

 

 

JUEVES 21DE MAYO

 
 

 

 
 
 

ADVOCACIÓN MARIANA:

Nuestra Señora de la Paz

 
 

 

ORACIÓN

 
Venimos hasta ti para rogarte por la paz. La Paz que el mundo busca sin encontrar. La Paz que tu Hijo Jesucristo vino a traernos. La Paz cuya única fuente verdadera es Cristo Jesús. Rogamos que intercedas por nosotros para que nos abramos a la paz que viene de Dios. La paz que es fruto de la justicia; que tiene como alma el amor a Dios y al prójimo. Paz que exige que el hombre renuncie a la envidia y a la ambición, al orgullo y al egoísmo. Acudimos a ti para que esa paz que Dios nos ofrece en Jesús, la recibamos, la conservamos y la llevemos al mundo. Ayúdanos para que seamos artífices de la Paz. Que tu maternal auxilio nos haga valientes, pacientes y eficaces para comprometernos a trabajar por la justicia, fundamento de la paz que todos necesitamos.
Nuestra Señora de la Paz, ruega por nosotros.

     El 18 de diciembre del año 645, pasada la medianoche, terminado el IX Concilio de Toledo, su arzobispo Ildefonso (luego declarado santo), ferviente devoto de la Virgen María, en compañía de algunos colaboradores, se dirigió a la Catedral para cantar los maitines (oraciones que se realizaban hacia las 3 de la noche). Al entrar, se produjo en el altar un resplandor fuerte e irresistible a los ojos corporales. Los acompañantes del arzobispo huyeron asustados, pero él avanzó resueltamente y vio a la Santísima Virgen, que había descendido del cielo y estaba sentada en su cátedra episcopal. La Madre de Dios habló con dulces palabras a su fiel servidor y promotor de la fe en su inmaculada concepción, le entregó una casulla, que se conserva allí, y después desapareció. Por este particular beneficio, a su muerte ocurrida el 23 de enero de 667, la Iglesia de Toledo decretó que el 24 de enero se celebrase solemnemente en todo el arzobispado, el memorable descenso de la Virgen María a la Iglesia Catedral.

 
     Sin embargo, el nombre y la advocación de Nuestra Señora de la Paz le es dado a fines del siglo XI, a raíz de un singular acontecimiento histórico. En efecto, en el año 1085, Alfonso VI, llamado el Bravo, rey de Asturias y León (España), reconquistó la ciudad de Toledo tomada por los moros (musulmanes). Una de las condiciones estipuladas en el Tratado de Paz, fue que el Templo principal de la ciudad quedase para los moriscos (moros que permanecieron en España después de la Reconquista) como mezquita (lugar de culto y oración de los moros). El rey Alfonso firmó el Tratado y enseguida se ausentó de Toledo, dejando a su esposa, la reina Constanza, como gobernadora de la plaza. Pero los cristianos consideraron cosa indigna que, si nuevamente eran dueños de la ciudad, no lo fuesen de la Iglesia Metropolitana consagrada a la Santísima Virgen. En consecuencia, fueron a presentar sus quejas ante el arzobispo Rodrigo y ante la reina Constanza, quienes compartieron su horror de que la Catedral sirviese para los cultos a Mahoma (máximo profeta de los musulmanes) y apoyaron sus peticiones. Alentados por aquella tácita autorización, los cristianos trataron de apoderarse de la Catedral con gente armada, sin tener en cuenta el compromiso del rey ni el peligro a que se exponían en aquella ciudad donde era mayor el número de infieles.
 
     Los moros, ante el ataque, tomaron las armas y, juzgando que el rey quebrantaba el Tratado, se lanzaron contra los cristianos para vengar la injuria. El combate se entabló frente a la Catedral y no cesó hasta que la reina y el arzobispo se presentaron en el campo de batalla para aclarar que el ataque se había lanzado sin saberlo el rey. Enseguida, los moros enviaron embajadores al rey para denunciar el atentado, y Alfonso volvió rápidamente a Toledo, con el firme propósito de hacer un escarmiento a la reina, el arzobispo y los cristianos por haber quebrantado su real palabra.
 
Cuando los cristianos de la ciudad tuvieron noticia del enojo del rey, salieron a su encuentro en procesión, encabezada por el arzobispo, la reina y su hija única. Pero ni las súplicas de aquellos personajes, ni los ruegos del pueblo para que los perdonase, atento al motivo que los animó al ataque y que no era otro que el de tributar culto al verdadero Dios en la gran iglesia de Toledo, consiguieron que el monarca accediese a faltar a su honor y a la palabra que había empeñado. Don Alfonso anunció a los solicitantes que la Catedral quedaría en poder de los infieles, como lo había prometido. Pero en ese momento se produjo un acontecimiento extraordinario, que todos tomaron como una señal de que Dios había escuchado sus plegarias. Los moros consideraron el peligro a que se exponían si mantenían el culto a Mahoma en la Iglesia principal de aquella ciudad cristiana y enviaron al encuentro del rey una comitiva de sus jefes. Los embajadores salieron de Toledo y, postrados ante Don Alfonso, le suplica-ron que perdonase a los cristianos y prometieron devolverle la Catedral.
 
     Grande fue el regocijo del rey y el de su pueblo, que vieron en aquella solución inesperada una obra de la Divina Providencia. El monarca ordenó, con el beneplácito del arzobispo y de todos los fieles que, al día siguiente, justo un 24 de enero, se tomase posesión de la Catedral y se hiciesen festividades especiales en honor de la Virgen María de la Iglesia Metropolitana, a la que, por haber restablecido la paz en la fecha de su fiesta, se la veneraría en adelante con el nombre de Nuestra Señora de la Paz. Y desde aquel 24 de enero de 1085 hasta hoy, se realizan en Toledo magníficas celebraciones y espléndidas procesiones en su honor.
 
     Por su íntima y estrecha relación y cooperación con el Hijo, “Príncipe de la Paz” (Is. 9,6), en la reconciliación o “paz” entre Dios y los hombres, que Él realizó, María ha sido venerada cada día más como “Reina de la Paz”. En efecto: En el misterio de la Encarnación, la humilde esclava del Señor, al recibir el anuncio del ángel Gabriel, concibió en su seno virginal al Príncipe de la Paz (cf. Lc. 1,26-38), el cual nos devolvió la paz, reconciliando consigo el cielo y la tierra. En el misterio de la Pasión, María es la Madre fiel que se mantuvo intrépida, en pie, junto a la cruz donde el Hijo, para salvarnos, pacificó con su sangre el universo. En el misterio de Pentecostés, la santísima Virgen es la alumna de la paz que, orando con los Apóstoles, esperó el Espíritu de la paz, de la unidad, de la caridad y del gozo. Al celebrar la fiesta de Nuestra Señora de la Paz, la asamblea de los fieles pide a Dios que, por su intercesión, conceda a la Iglesia y a la familia humana: El Espíritu de caridad para permanecer unida en el amor fraterno; Los dones de la unidad y de la paz para formar todos una sola familia en la paz, cultivando eficazmente entre nosotros la paz que Cristo nos dio; La tranquilidad en nuestro tiempo para vivir en paz.
 
     De Toledo se extendió su devoción a toda España y otras ciudades de Europa. Desde el siglo XII en el templo de San Nicolás en Bruselas (Bélgica), se venera una imagen de la “Reina de la Paz”. En el templo de las religiosas del Sagrado Corazón de Picpus en París, se venera otra imagen con mismo título y maravillosa historia, originariamente pertenencia de la familia de los Príncipes de Joyeuse. El Papa Sixto IV (1471-1484) hizo erigir en el centro de Roma un templo a “Santa María de la Paz”, cumpliendo el voto por la paz entre los estados de la península. En América, todas las naciones evangelizadas por España, profesaron una veneración especial a Nuestra Señora de la Paz, que tiene un santuario en cada una de las grandes ciudades latinoamericanas y es la patrona principal de El Salvador. En el siglo XVII, también en Francia, se estableció esta fiesta para ser celebrada el 9 de julio, con motivo del cese de la “Guerra de los treinta años”. El Papa Benedicto XV (1914-1922), víctima de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), favoreció esta devoción y el 5 de mayo de 1917, prescribió para toda la Iglesia incluir en las Letanías del Rosario la invocación “Reina de la Paz”. En Argentina, en la Catedral de Buenos Aires se venera una imagen traída de Perú en 1750; a ella se recurrió en los momentos históricos difíciles de nuestra patria.
 
     En 1859, los problemas de partidismo y enfrentamientos civiles, llevaban al país a la ruina. En Lomas de Zamora, se tenía el proyecto de construir el templo. Atendiendo a la situación del país y buscando un intermediario en el cielo para alcanzar la anhelada paz, se decidió dedicarlo a Nuestra Señora de la Paz. Las reseñas históricas de entonces relatan: “Todas las almas nobles, que veían a la patria constantemente flagelada, cansadas de tantas contrariedades y vicisitudes, clamaban al cielo, y al tratar de levantar el templo, buscando en el cielo una intermediaria para con la Divina Providencia, pensaron dedicarlo a la Madre del Salvador pidiéndole se acordara de nuestra patria, despedazada por las guerras civiles y alcanzara del Señor un bien tan necesario para el bienestar y prosperidad de todos cual era la paz”.
    
La imagen fue encargada a un escultor de Barcelona, quien la talló tomando por modelo un cuadro de R. Sanzio, de Urbino y fue donada por Juana Z. de Grigera. El 16 de octubre de 1860 se bendijo la piedra fundamental del templo y se designó padrino al general B. Mitre quien, el domingo 15 de diciembre siguiente, participó de la bendición del recinto del nuevo templo y terminó sus palabras de agradecimiento pidiendo a “la Madre del Todopoderoso, derrame a manos llenas sus más preciados dones sobre la patria”. Al clamor de todo el país, a la aspiración unánime de todas las almas, a esa ofrenda del templo a la reina de la paz, a esa confianza deposita-da en ella, a esa invocación de Mitre, correspondió la Santísima Virgen, alcanzando del Padre celestial, que los destellos y fulgores que se desprendieron al chocar las armas en Pavón, iluminaran nuevos y pacíficos senderos en nuestra vida institucional.
 
     El 22 de enero de 1865 se inauguró la primera parte del templo y se entronizó la imagen de Nuestra Señora de la Paz. En este templo se celebró en 1933 la 1º Jornada Eucarística Internacional en preparación al Congreso Eucarístico Internacional y, en esa ocasión, la delegación paraguaya invitó a las demás a implorar a la Virgen la terminación de la guerra del Chaco. La gracia fue concedida y paraguayos y bolivianos volvieron a dar gracias. Desde 1957, por una Bula del Papa Pío XII este templo es la Catedral de la Diócesis de Lomas de Zamora y Nuestra Señora de la Paz, su patrona. Bajo este patronazgo hay Parroquias en la Arquidiócesis de Buenos Aires y de Paraná (ciudad de La Paz) y en las Diócesis de Quilmes y de Morón. En la provincia de Santa Fe, el único Templo en su honor está en Santo Tomé (Arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz). La devoción comenzó en 1976, cuando el P. Severino Silvestri y varios vecinos promovieron la construcción de la Capilla Nuestra Señora de la Paz, elevada, en 1987, a Cuasi Parroquia.
 
     El 9 de enero de 1998, mediante la reorganización de las jurisdicciones parroquiales dispuesta por el Arzobispo en acuerdo con los sacerdotes del Decanato, fue creada Parroquia, reuniendo las comunidades de la Capilla Santa María Misionera y de los Centros de Evangelización María Auxiliadora y San Francisco de Asís y de, hasta ese momento, la Capilla San Ignacio de Loyola y el Centro de Evangelización San José. Comienza una nueva etapa con dos claros objetivos: edificar la Comunidad Parroquial y construir su nueva Sede y las dependencias necesarias en el predio comprado para ello en 1996, quedando la primera Capilla como Oratorio de la Escuela Parroquial nº 1412 “Nuestra Señora de la Paz” surgida el 14 de septiembre de 1990.
 
 

EN TRUJILLO, VENEZUELA HAY UN  MONUMENTO DEDICADO A LA VIRGEN DE LA PAZ

 

     El Monumento a la Paz (también llamado popularmente Virgen de la Paz) es una escultura colosal conmemorativa a la paz, realizada en concreto, localizada a 11 km al suroeste de la ciudad de Trujillo, en Venezuela.4​ Con 46,72 metros de altura, 16 metros de frente y 18 de lado en la base y unas 1200 toneladas, es la estatua más grande de América,5​ siendo más alta que la estatua del Cristo Redentor de Río de Janeiro en Brasil y la Estatua de La Libertad en Estados Unidos (sin su base). También es la estatua dedicada a la paz más alta del mundo.  El monumento se encuentra a una altitud de 1640 m s. n. m.,6​ en la llamada Peña de la Virgen—donde se dice que apareció la virgen en el año 1570—, por lo que con la altura de la obra misma, junto a la de su enclave de montañas y vegetación tropical, proporcionan una espectacular vista panorámica de la región.7​ Fue inaugurada el 21 de diciembre de 1983 por el entonces presidente de Venezuela Luis Herrera Campíns, obra diseñada por el escultor Manuel de la Fuente Andrés.8​9​ Consta de cinco miradores, desde donde se puede observar, en un día claro, casi la totalidad del Estado Trujillo, parte de la Sierra Nevada de Mérida y de la Costa Sur del Lago de Maracaibo.Desde 1568 la virgen de Nuestra Señora de la Paz es la patrona espiritual de Trujillo y es patrona asimismo de la diócesis a partir de 1960.4​ La paloma sostenida en su mano derecha simboliza el encargo de la presidencia de la República de Venezuela, de clamar por la paz de la tierra.11​ El Monumento a la Paz, fue administrado durante años por una fundación privada, después de lo cual pasó a ser dirigido por la Gobernación del estado Trujillo. Muy a pesar de su colosal tamaño y la importancia de su simbología conmemorativa de la patrona del estado, el Monumento a la Paz es uno de los puntos del turismo contemporáneo menos visitados en Trujillo y el país. En Semana Santa de 2010 el gobierno de Trujillo reportó 11 000 visitantes al monumento a la Paz, mientras que el santuario de José Gregorio Hernández en el municipio Rafael Rangel, recibió cerca de 80 000 visitas y el tradicional vía crucis en la población de Tostós, fue visitado por un aproximado de 57 000 turistas.

 

 

 
 

SANTOS DEL DIA:

San Eugenio de Mazenod

obispo de Marsiglia, fundador de los Oblatos de María Inmaculada

 

Santos Cristóbal Magallanes

& Compañeros, mártires en México

 
 

 

San Eugenio de Mazenod

     Carlos José Eugenio de Mazenod nació en Aix-en-Provence, Francia, el 1 de agosto de 1782. Su padre ocupaba un importante cargo político por lo que la familia gozaba de una posición acomodada. El pequeño Eugenio poseía un temperamento autoritario e irascible; pero también una gran nobleza de corazón: en una ocasión, movido por la compasión, cambió sus ropas con las de un niño carbonero.
 
     En la primavera de 1794, la familia tuvo que abandonar el país por razones políticas estableciéndose en Venecia. Eugenio, siendo extranjero, no tenía amigos ni acudía a la escuela. Un sacerdote, el P. Bartolo Zaneli, lo tomó bajo su cuidado de modo informal. Gracias a esta amistad, Eugenio comenzó a sentirse atraído por el sacerdocio. Posteriormente, siempre por razones políticas, los Mazenod se trasladaron a Sicilia para volver más tarde a Francia. Durante este período, Eugenio llevó una intensa vida social, cuya frivolidad y superficialidad le aburría y hastiaba. Así, insatisfecho y deseoso de un sentido más profundo para su existencia, el 12 de octubre de 1808 llamó a las puertas del seminario de san Sulpicio. Debido a su madurez y celo por las almas, los superiores del seminario lo promovieron tres años más tarde a las sagradas órdenes.
 
     En octubre de 1812 comenzó su ministerio sacerdotal en la región de Provenza, dedicándose especialmente a los pobres. Queriendo remediar el empobrecimiento espiritual de éstos a causa de la reciente revolución laicizante, fundó en Aix una asociación de sacerdotes seculares. Sus miembros recorrían la Provenza predicando en provenzal y de modo sencillo, buscando sobre todo la instrucción del pueblo en la doctrina cristiana. La asociación pronto se convirtió en la congregación de los Oblatos de María Inmaculada.
 
     El Carisma Oblato “Me ha enviado a evangelizar a los pobres, los pobres son evangelizados” Son las palabras que encontramos escritas en el escudo oblato. San Eugenio de Mazenod, tras haber experimentado el Amor de Cristo Salvador en la Cruz, se sintió llamado a una vocación singular y así lo transmitió a sus primeros compañeros, “llamados a ser los cooperadores de Cristo Salvador”. En tan pocas palabras se encuentra recogido lo central del carisma. León XII la aprobó, a pesar de la oposición de algunos obispos franceses, diciendo: “Me agrada esta sociedad; sé el bien que hace y quiero favorecerla”.
 
     Obispo de Marzella  La misión del P. Mazenod como fundador hasta cierto punto había terminado, pero aún le esperaba un nuevo encargo: la diócesis de Marsella. El P. Eugenio, o mejor, Mons. Eugenio Mazenod tomó posesión el 24 de diciembre de 1837. Todo el espíritu de la congregación por él fundada se derramó sobre Marsella. En su deseo de estar cerca del pueblo, todos los días recibía a las personas desde las 10:00 de la mañana hasta las 2:00 de la tarde, sin necesidad de cita. Realizaba frecuentes visitas pastorales y pidió a sus sacerdotes que predicaran de forma sencilla explicando el credo, la santa misa y el evangelio. Luchó incansablemente por la libertad de enseñanza hasta lograr, con la promulgación de la ley Falloux, el derecho a la clase de religión. Creó 22 nuevas parroquias, edificó numerosas iglesias —entre ellas la misma catedral— y se establecieron 31 congregaciones religiosas en su diócesis. A pesar de su intensa actividad apostólica y de los sacrificios que ésta imponía a su cuerpo, pudo gozar de una larga vida. El obispo que predicaba en provenzal y había hecho de los pobres sus hijos predilectos, partió para el abrazo con el Padre el 21 de mayo de 1861, a la edad de 79 años.

ORACIÓN

Dios y Padre nuestro, te damos gracias por haber llamado a San Eugenio de Mazenod para seguir a Cristo el Salvador y Evangelizador.


Apasionado por tu hijo Jesús
y compartiendo su compasión por la humanidad Eugenio se puso incondicionalmente al servicio de tu Iglesia para la evangelización de los más necesitados Por su intercesión, ayúdanos a alcanzar, con el toque sanador de Cristo que nos llama, una vida misionera y santa. Que podamos construir comunidades signo de tu presencia
y compartan la Buena Nueva
de salvación con todos los pueblos.
Por esto nos ofrecemos, por Cristo nuestro señor Amén.


Padre nuestro – Ave María – Gloria


San Eugenio de Mazenod, comparte con nosotros tu amor por Cristo


San Eugenio de Mazenod, ayúdanos a mantenernos firmes en la bondad


San Eugenio de Mazenod, permanece a nuestro lado en medio de nuestros esfuerzos

San Eugenio de Mazenod, ruega por nosotros.

 

 

ORACIÓN

Oh Dios, que concediste al Santo Mártir Cristóbal Magallanes una vida apostólica y una gloriosa muerte y permitiste que ofreciera
el sacrificio de su vida por la unión de los mexicanos, concédenos Señor ese espíritu de unión y paz que él tanto anhelaba y la gracia que te estamos pidiendo
por su intercesión.  Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

San Cristóbal Magallanes

    Nació en Totalice el 30 de julio de 1869. Se crió en el seno de una familia muy humilde y hasta los 19 años trabajó en el campo. En 1888 ingresó al seminario de Guadalajara donde se distinguió por su piedad, honradez y aplicación.
Fue ordenado sacerdote en setiembre de 1899 en la iglesia de Santa Teresa en Guadalajara. Desempeñó el cargo de capellán y subdirector de la escuela de artes y oficios en Guadalajara. Fue párroco de Totalice por 17 años hasta que fue fusilado.
Organizó centros de catecismo y escuelas en las rancherías, construyó una presa para favorecer el riego, fundó un asilo para huérfanos, y pequeños fraccionamientos de tierra para ayudar a los pobres.
El 21 de mayo de 1927 el padre iba a celebrar una fiesta religiosa en un rancho cuando se inició una balacera entre los cristeros y las fuerzas federales comandadas por el general Goñi. Fue arrestado y conducido a Totalice donde lo encarcelaron junto a su vicario el P. Caloca.
Luego los trasladaron al palacio municipal de Colotitlán, donde los fusilaron el 25 de mayo de 1927. El P. Cristóbal antes de ser fusilado dijo: "soy y muero inocente; perdono de corazón a los autores de mi muerte y pido a Dios que mi sangre sirva para la paz de los mexicanos desunidos". Fue beatificado en 22 de noviembre de 1992 y canonizado por el Papa Juan Pablo II el 21 de mayo del 2000.