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San Juan I |
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San Juan I, papa
y mártir, que,
habiendo sido
enviado por el
rey arriano
Teodorico en
embajada al
emperador
Justino de
Constantinopla,
fue el primer
pontífice romano
que ofreció la
Víctima Pascual
en aquella
Iglesia, pero a
su regreso,
detenido de
manera indigna y
aherrojado en la
cárcel por el
mismo Teodorico,
pereció como
víctima por
Cristo Señor, en
Ravena, en la
Flaminia (†
526). |
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Era italiano, de
Toscana. En 523
fue elegido Sumo
Pontífice. En
Italia gobernaba
el rey Teodorico
que apoyaba la
herejía de los
arrianos. Y
sucedió que el
emperador
Justino de
Constantinopla
decretó cerrar
todos los
templos de los
arrianos de esa
ciudad y
prohibió que los
que pertenecían
a la herejía
arriana ocuparan
empleos públicos
(los arrianos
niegan que
Jesucristo es
Dios y esto es
algo muy grave y
contrario a la
religión
Católica). El
rey Teodorico
obligó entonces
al Papa a que
fuera a
Constantinopla y
tratar de
obtener que el
emperador
Justino quitara
las leyes que
habían dado
contra los
arrianos. Pero
Juan no tenía
ningún interés
en que apoyaran
a los herejes. Y
así lo
comprendió la
gente de esa
gran ciudad. |
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Más de 15,000
fieles salieron
en
Constantinopla a
recibir al Papa
Juan, con velas
encendidas en
las manos, y
estandartes. Y
lo hicieron
presidir muy
solemnemente las
fiestas de
Navidad. Y claro
está que el
emperador
Justino, aunque
les devolvió
algunas iglesias
a los arrianos,
no permitió que
ninguno de estos
herejes ocupara
puestos
públicos. Y
Teodorico se
encendió en
furiosa rabia, y
al llegar el
Santo Padre a
Ravena (la
ciudad donde el
rey vivía) lo
hizo encarcelar
y fueron tan
crueles los
malos tratos que
en la cárcel
recibió, que al
poco tiempo
murió. Junto con
el Papa fueron
martirizados
también sus dos
grandes
consejeros,
Boecio y
Símaco.Y dicen
los
historiadores
que el rey
Teodorico sintió
tan grande
remordimiento
por haber hecho
morir a San Juan
Primero, que en
adelante lo veía
hasta en los
pescados que le
servían en el
almuerzo. |
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VATICAN NEWS: |
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Juan I nació en
Toscana, quizás
en la zona de
Siena o Aretino,
de un
terrateniente
llamado
Constancio. Se
convirtió en
Papa en 523, y
no se sabe mucho
de su
Pontificado:
parece que
contribuyó a la
ampliación y
embellecimiento
de algunas
basílicas
romanas en la
via Ardeatina y
en la via
Ostiense gracias
a la generosidad
del emperador
Justino I. Juan,
mantuvo muchos
vínculos con las
Iglesias
orientales. |
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Juan sucede al
Papa Ormisda,
que tiene el
mérito de haber
puesto fin al
cisma entre Roma
y
Constantinopla,
en colaboración
con el emperador
romano de
Oriente Justino
I, tío de
Justiniano. El
cisma estalló en
484 a causa del
Henoticon: un
"instrumento de
unión" de la fe
promulgado por
el Emperador
Zenón y el
Patriarca de
Constantinopla
Acatías, por
medio del cual
se buscaba
superar las
controversias
entre la fe
católica y la
herejía
monofisita, que
propugnaba una
sola naturaleza
de Jesucristo:
la divina. El
nuevo Papa, tuvo
que enfrentarse
sobre todo al
arrianismo, que
afirmaba que la
naturaleza
divina del Hijo
era inferior a
la del Padre.
Los godos, de
hecho, que
entonces
reinaban en
Italia, y su rey
Teodorico, eran
partidarios de
la fe arriana. |
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La cuestión
religiosa en ese
periodo
histórico está
fuertemente
entrelazada con
la cuestión
política. Por
ejemplo, el
emperador
Justino I de
Oriente, por su
gran celo hacia
los católicos
promulgó un
edicto muy
estricto contra
los arrianos de
Oriente,
obligándolos a
abjurar y
devolver a los
católicos las
iglesias
ocupadas y los
bienes
confiscados
durante las
invasiones.
También les
prohibió ser
admitidos en
cualquier
encargo civil o
militar.
Teodorico estaba
dispuesto a
aceptar estas
disposiciones:
es cierto que
reinaba en otra
región, pero no
podía admitir
que sus
correligionarios
fueran sometidos
a tal maltrato,
dondequiera que
eso ocurriera.
Su irritación
también aumentó
porque en su
reino él había
hecho muchas
concesiones a
los
católicos.Además,
el acercamiento
entre
Constantinopla y
la Santa Sede le
causaba mucho
temor. Luego, en
524, organizó
una delegación
para ser enviada
a
Constantinopla,
de la que
formaban parte
los legados
romanos, pero
también algunos
obispos como el
de Fano, Ravena
y Capua, y
obligó al Papa
Juan I a
dirigirla. El
objetivo era,
obviamente,
iniciar las
negociaciones. |
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Juan ya es
anciano y el
viaje al Oriente
es largo, pero
si esto es lo
que el Señor
quiere de él, se
pone en marcha
sin demora. El
Pontífice, de
hecho, teme que
su negativa
pueda significar
represalias
contra los
católicos de
Roma, también
porque Teodorico
concedió la
libertad de
culto, pero al
alto costo de
imponer fuertes
impuestos sobre
el clero y
privándolos de
muchas
inmunidades de
las que habían
disfrutado
anteriormente.
En particular,
Juan advierte
que Teodorico
tiene la
esperanza que él
tenga éxito en
obtener la
revocación del
edicto que
impedía a los
convertidos al
catolicismo de
regresar al
arrianismo.
Cuando llegó a
Constantinopla,
Juan I fue
recibido con
todos los
honores, fue él
quien celebró la
Navidad y la
Pascua y también
obtuvo algunas
concesiones para
los arrianos,
pero no todas
las que el rey
de los godos
había pedido.
Cuando regresó a
Roma, Teodorico,
enfurecido, lo
mantuvo
encerrado en la
prisión de
Ravena, donde
murió poco
después: era el
año 526. Luego
sus reliquias
fueron
trasladadas a la
Basílica de San
Pedro, donde es
venerado como
mártir de la fe. |
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Oh glorioso
San Juan I,
Papa y
mártir, que
gobernaste
la Iglesia
con
sabiduría,
valentía y
amor
inquebrantable,
te invoco
hoy como
fiel siervo
de
Jesucristo.
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Tú que
defendiste
la verdad y
entregaste
tu vida para
mantener
intacta la
fe de tu
pueblo, te
pido que
intercedas
por mí ante
Dios
Todopoderoso.
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Ayúdame a
vivir con
integridad y
rectitud,
imitando tu
ejemplo de
humildad y
servicio.
Alcánzame la
gracia de
resistir las
tentaciones
del mal, la
fortaleza
para
perseverar
en la
adversidad
y la
sabiduría
para crecer
en el amor a
Dios y al
prójimo.
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Señor, por
intercesión
de San Juan
I, concédeme
la petición
que hoy
pongo en tus
manos:
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(Menciona
aquí tu
petición)
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Guía mis
pasos, oh
fiel testigo
del
Evangelio, y
ayúdame a
ser un
reflejo del
amor divino
todos los
días de mi
vida. Amén. |
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