REGINA RORYS ORA PRO NOBYS - NON NOBIS DOMINE SED NOMINI TUO DA GLORIAM - STAT CRUZ DUM VOLVITUR ORBIS - CRUX SANCTI ATRIS BENEDICTI - CRUX SACRA SIT MIHI MUX - NON DRACO SIT MIHI DUX - PAX

 


Mes dedicado a María Santísima del Rocío: Purísima e Inmaculada Madre de Dios, Madre Nuestra; Auxiliadora de los cristianos consuelo de los afligidos Blanca Paloma. ¡OH María sin pecado concebida ruega por nosotros que recurrimos a ti!  REGINA RORYS, ORA PRO NOBIS


 
 

 

 

 

LUNES 18 DE MAYO

 
 

 

 
 
 

ADVOCACIÓN MARIANA:

Nuestra Señora  de Todos los pueblos

 
 

 

ORACIÓN

Señor Jesucristo,
Hijo del Padre,
manda ahora tu Espíritu
sobre la tierra.
Haz que el Espíritu Santo habite
en el corazón de todos los pueblos,
para que sean preservados
de la corrupción, de las calamidades
y de la guerra.
Que la Señora de todos los Pueblos,
la Santísima Virgen María,
sea nuestra Abogada.
Amén.

     Entre 1945 y 1959, la Virgen María se apareció en Ámsterdam, Holanda, a una mujer de nombre Ida Peerdeman para revelar 56 mensajes y visiones proféticas mediante las que presentó la situación impresionante de la Iglesia y del mundo, de aquellos años y de los actuales.

     En los primeros mensajes, entre 1945 y 1950, la Virgen reveló las amenazas que vendrían sobre la humanidad y mostró al mundo en peligro de autodestruirse por desastres y guerras resultantes de una herida de la humanidad que, humillada por una confusión espiritual, ya no reconoce a Dios. En los mensajes de 1950 a 1954, reveló el título de Señora de todos los Pueblos, dictó una oración, explicó el significado de su imagen y pidió que se le proclamara Corredentora en un nuevo dogma de fe. En los últimos mensajes, entre 1954 y 1959, todos revelados el 31 de mayo, la Virgen se presentó en toda su gloria hablando con firmeza a las naciones y mostrando a la humanidad el camino que debe seguir.
     En el VIII Mensaje, revelado el 25 febrero de 1946, la vidente expresa: “Calamidades naturales. Entonces veo escritas las palabras Hambre y Caos Político”, refiere que “La Señora dice: —Esto no es sólo para tu país, sino para todo el mundo”, a lo que ella responde: “Ese es otro periodo de opresión y de dolor que vendrá sobre el mundo. Entonces veo la palabra Desesperado”.
      En el X mensaje, del 9 de junio de 1946, se describe que “La Señora mira el mundo muy preocupada y dice: —Entre los hombres ya no hay Justicia, Verdad y Caridad. Después, es como si la Señora mirara fijamente hacia adelante y en lo profundo dice: —Calamidad tras calamidad”.
     En el XI Mensaje, del 4 de enero de 1947, se muestra al mundo de entonces, y luego al mundo actual: “Veo a la Señora de pie. Ella dice: -Busquen el apoyo en lo verdadero. Ella me hace sentir como si yo pasara la mano por el mundo y eso me produce un dolor tremendo. La Señora dice: —Así es el mundo en este momento. Paso otra vez mi mano por el mundo. Veo una imagen del mundo, como lo veo siempre. Entonces esa imagen cambia y, de repente, se convierte en un mundo totalmente diferente. La Señora dice: —Ese es el mundo de más tarde; ese será muy pesado. El mundo se autodestruirá. Esto último, la Señora lo dice tristemente, como si quisiera advertir a la gente: Si siguen así, el mundo se destruirá a sí mismo”.
     El XIV Mensaje, del 26 de diciembre de 1947, parece mostrar nuestros días: “Veo cositas negras flotando a mi alrededor. Intento saber qué es, pero no lo logro; parece como polvo muy fino. No puedo distinguir con mis ojos lo que es. Es como si tuviera que mirar a través de algo, y allá abajo veo magníficos campos blancos y sobre ellos veo esas cositas negras, pero ahora agrandadas y como si tuvieran vida. No sé cómo explicarlo. Pregunto a la Señora: —¿Estos son bacilos?. Ella responde muy seria: —Es algo infernal. Entonces siento que se me hincha la cara y todo el cuerpo. Siento que tengo la cara muy hinchada y toda rígida. No puedo moverme. Oigo decir a la Señora: —Y lo están inventando”, y concluye con las palabras de la Virgen: “Pueblos, ¡están avisados!”.
     El 31 de mayo de 1996, el obispo de Haarlem, monseñor Henricus Bomers aprobó la devoción a la Señora de todos los Pueblos y autorizó su veneración pública. En 2002, también el 31 de mayo, el nuevo obispo de Haarlem, monseñor Jozef Marianus Punt, declaró el origen sobrenatural de las apariciones, manifestó que “los signos de nuestro tiempo son dramáticos” y explicó: “Francamente estoy convencido de que la devoción a la Señora de todos los Pueblos puede ayudarnos a encontrar el buen camino en medio de la dramática situación de nuestro tiempo; el buen camino hacia una nueva y especial venida del Espíritu Santo, que es el único que puede sanar las grandes heridas de nuestro tiempo”.
 
 

 

 
 

SANTO DEL DIA:
San Juan I

 
 

 

San Juan I

     San Juan I, papa y mártir, que, habiendo sido enviado por el rey arriano Teodorico en embajada al emperador Justino de Constantinopla, fue el primer pontífice romano que ofreció la Víctima Pascual en aquella Iglesia, pero a su regreso, detenido de manera indigna y aherrojado en la cárcel por el mismo Teodorico, pereció como víctima por Cristo Señor, en Ravena, en la Flaminia († 526).

     Era italiano, de Toscana. En 523 fue elegido Sumo Pontífice. En Italia gobernaba el rey Teodorico que apoyaba la herejía de los arrianos. Y sucedió que el emperador Justino de Constantinopla decretó cerrar todos los templos de los arrianos de esa ciudad y prohibió que los que pertenecían a la herejía arriana ocuparan empleos públicos (los arrianos niegan que Jesucristo es Dios y esto es algo muy grave y contrario a la religión Católica). El rey Teodorico obligó entonces al Papa a que fuera a Constantinopla y tratar de obtener que el emperador Justino quitara las leyes que habían dado contra los arrianos. Pero Juan no tenía ningún interés en que apoyaran a los herejes. Y así lo comprendió la gente de esa gran ciudad.

Más de 15,000 fieles salieron en Constantinopla a recibir al Papa Juan, con velas encendidas en las manos, y estandartes. Y lo hicieron presidir muy solemnemente las fiestas de Navidad. Y claro está que el emperador Justino, aunque les devolvió algunas iglesias a los arrianos, no permitió que ninguno de estos herejes ocupara puestos públicos. Y Teodorico se encendió en furiosa rabia, y al llegar el Santo Padre a Ravena (la ciudad donde el rey vivía) lo hizo encarcelar y fueron tan crueles los malos tratos que en la cárcel recibió, que al poco tiempo murió. Junto con el Papa fueron martirizados también sus dos grandes consejeros, Boecio y Símaco.Y dicen los historiadores que el rey Teodorico sintió tan grande remordimiento por haber hecho morir a San Juan Primero, que en adelante lo veía hasta en los pescados que le servían en el almuerzo.

 

VATICAN NEWS:

     Juan I nació en Toscana, quizás en la zona de Siena o Aretino, de un terrateniente llamado Constancio. Se convirtió en Papa en 523, y no se sabe mucho de su Pontificado: parece que contribuyó a la ampliación y embellecimiento de algunas basílicas romanas en la via Ardeatina y en la via Ostiense gracias a la generosidad del emperador Justino I. Juan, mantuvo muchos vínculos con las Iglesias orientales.

     Juan sucede al Papa Ormisda, que tiene el mérito de haber puesto fin al cisma entre Roma y Constantinopla, en colaboración con el emperador romano de Oriente Justino I, tío de Justiniano. El cisma estalló en 484 a causa del Henoticon: un "instrumento de unión" de la fe promulgado por el Emperador Zenón y el Patriarca de Constantinopla Acatías, por medio del cual se buscaba superar las controversias entre la fe católica y la herejía monofisita, que propugnaba una sola naturaleza de Jesucristo: la divina. El nuevo Papa, tuvo que enfrentarse sobre todo al arrianismo, que afirmaba que la naturaleza divina del Hijo era inferior a la del Padre. Los godos, de hecho, que entonces reinaban en Italia, y su rey Teodorico, eran partidarios de la fe arriana.

     La cuestión religiosa en ese periodo histórico está fuertemente entrelazada con la cuestión política. Por ejemplo, el emperador Justino I de Oriente, por su gran celo hacia los católicos promulgó un edicto muy estricto contra los arrianos de Oriente, obligándolos a abjurar y devolver a los católicos las iglesias ocupadas y los bienes confiscados durante las invasiones. También les prohibió ser admitidos en cualquier encargo civil o militar. Teodorico estaba dispuesto a aceptar estas disposiciones: es cierto que reinaba en otra región, pero no podía admitir que sus correligionarios fueran sometidos a tal maltrato, dondequiera que eso ocurriera. Su irritación también aumentó porque en su reino él había hecho muchas concesiones a los católicos.Además, el acercamiento entre Constantinopla y la Santa Sede le causaba mucho temor. Luego, en 524, organizó una delegación para ser enviada a Constantinopla, de la que formaban parte los legados romanos, pero también algunos obispos como el de Fano, Ravena y Capua, y obligó al Papa Juan I a dirigirla. El objetivo era, obviamente, iniciar las negociaciones.

     Juan ya es anciano y el viaje al Oriente es largo, pero si esto es lo que el Señor quiere de él, se pone en marcha sin demora. El Pontífice, de hecho, teme que su negativa pueda significar represalias contra los católicos de Roma, también porque Teodorico concedió la libertad de culto, pero al alto costo de imponer fuertes impuestos sobre el clero y privándolos de muchas inmunidades de las que habían disfrutado anteriormente. En particular, Juan advierte que Teodorico tiene la esperanza que él tenga éxito en obtener la revocación del edicto que impedía a los convertidos al catolicismo de regresar al arrianismo. Cuando llegó a Constantinopla, Juan I fue recibido con todos los honores, fue él quien celebró la Navidad y la Pascua y también obtuvo algunas concesiones para los arrianos, pero no todas las que el rey de los godos había pedido. Cuando regresó a Roma, Teodorico, enfurecido, lo mantuvo encerrado en la prisión de Ravena, donde murió poco después: era el año 526. Luego sus reliquias fueron trasladadas a la Basílica de San Pedro, donde es venerado como mártir de la fe.

ORACIÓN

Oh glorioso San Juan I, Papa y mártir, que gobernaste la Iglesia con sabiduría, valentía y amor inquebrantable, te invoco hoy como fiel siervo de Jesucristo.
Tú que defendiste la verdad y entregaste tu vida para mantener intacta la fe de tu pueblo, te pido que intercedas por mí ante Dios Todopoderoso.
Ayúdame a vivir con integridad y rectitud, imitando tu ejemplo de humildad y servicio. Alcánzame la gracia de resistir las tentaciones del mal, la fortaleza para perseverar en la adversidad
y la sabiduría para crecer en el amor a Dios y al prójimo.
Señor, por intercesión de San Juan I, concédeme la petición que hoy pongo en tus manos:
(Menciona aquí tu petición)
Guía mis pasos, oh fiel testigo del Evangelio, y ayúdame a ser un reflejo del amor divino todos los días de mi vida.  Amén.