REGINA RORYS ORA PRO NOBYS - NON NOBIS DOMINE SED NOMINI TUO DA GLORIAM - STAT CRUZ DUM VOLVITUR ORBIS - CRUX SANCTI ATRIS BENEDICTI - CRUX SACRA SIT MIHI MUX - NON DRACO SIT MIHI DUX - PAX

 


Mes dedicado a María Santísima del Rocío: Purísima e Inmaculada Madre de Dios, Madre Nuestra; Auxiliadora de los cristianos consuelo de los afligidos Blanca Paloma. ¡OH María sin pecado concebida ruega por nosotros que recurrimos a ti!  REGINA RORYS, ORA PRO NOBIS


 
 

 

 

 

DOMINGO  17 DE MAYO

 
Tercer domingo del mes de mayo, VII Domingo de Pascua / celebración de la solemnidad de la Ascensión del Señor (JUEVES)
 
 

 

 
 
 

ADVOCACIÓN MARIANA:

Nuestra Señora del Pino

 
 

 

ORACIÓN

Dios omnipotente, estos hijos tuyos nos alegramos de tener como protectora a la Santísima Virgen del Pino, Madre y Reina de nuestra isla. Concédenos por su intercesión la protección de nuestros campos, bosques y pueblos; aleja de ellos el fuego destructor. Santísima Virgen del Pino, dulce Madre nuestra, extiende tu manto sobre nuestras familias, guíanos en los momentos de dificultad y llévanos siempre hacia tu Hijo Jesús. Amén.

 

 
     Al parecer la Virgen vino a Teror a primeros del siglo pasado. Dios sabrá por qué se ha hecho esperar tanto. La descubrieron unos campesinos en lo alto de un pino, de ahí su nombre. Como en otros santuarios, junto a la Basílica de Teror se conserva un gran pino canario de la época, que sirve para hacerse a la idea de lo que pudo ocurrir.
 
     Así que la Virgen es bastante joven para lo que se estila. Cuenta la tradición que la imagen de la Virgen María que hoy se venera bajo la advocación de la Virgen del Pino apareció el 8 de septiembre de 1481 en un nicho dentro del tronco de un pino canario, cerca de donde hoy está la basílica que le sirve de casa. Todavía no se había descubierto América, pero hacía tiempo que los españoles estaban conquistando la isla de Gran Canaria.
 
     Como algunos piensan, lo más probable es que la imagen hubiera llegado con misioneros o comerciantes que desde el siglo XIV frecuentaban la isla e iban evangelizando estas tierras, que todavía no habían sido conquistadas por los españoles. Ya entonces el Obispo de la diócesis la veneró en aquel pinar en que se encontraba, junto con la gente de aquellas tierras.
 
A principios del siglo XVI se creó una parroquia para Teror, que era el nombre de aquella zona en que se encontró la imagen. Todavía tuvieron que pasar más de dos siglos, hasta 1760, para que se construyera el templo actual. Nuestra Señora del Pino es patrona de la Diócesis de Canarias desde 1914 por decreto del Papa Pío X. Desde el principio mucha gente fue de peregrinación a ver a la Virgen desde distintos puntos de la isla. Incluso en el siglo XVI la Virgen bajó a Las Palmas de Gran Canaria en petición por la falta de lluvias, tradición que se repite, siendo la última vez que bajó en el año 2000.
 
     A principios del siglo XVI se creó una parroquia para Teror, que era el nombre de aquella zona en que se encontró la imagen. Todavía tuvieron que pasar más de dos siglos, hasta 1760, para que se construyera el templo actual. Nuestra Señora del Pino es patrona de la Diócesis de Canarias desde 1914 por decreto del Papa Pío X. Desde el principio mucha gente fue de peregrinación a ver a la Virgen desde distintos puntos de la isla. Incluso en el siglo XVI la Virgen bajó a Las Palmas de Gran Canaria en petición por la falta de lluvias, tradición que se repite, siendo la última vez que bajó en el año 2000.
 
     El día 7 de septiembre se celebra una romería-ofrenda desde un lugar cercano llamado Castañero Gordo hasta la misma puerta de la basílica. Las ofrendas son preparadas por cada municipio de la isla y de otras islas, que llevan una carreta tirada por bueyes con ofrendas que representan a la población. Su presencia entre nosotros. Su historia Al parecer la Virgen vino a Teror a primeros del siglo pasado. Dios sabrá por qué se ha hecho esperar tanto. La descubrieron unos campesinos en lo alto de un pino, de ahí su nombre. Como en otros santuarios, junto a la Basílica de Teror se conserva un gran pino canario de la época, que sirve para hacerse a la idea de lo que pudo ocurrir.
 
     Así que la Virgen es bastante joven para lo que se estila. Cuenta la tradición que la imagen de la Virgen María que hoy se venera bajo la advocación de la Virgen del Pino apareció el 8 de septiembre de 1481 en un nicho dentro del tronco de un pino canario, cerca de donde hoy está la basílica que le sirve de casa. Todavía no se había descubierto América, pero hacía tiempo que los españoles estaban conquistando la isla de Gran Canaria. Como algunos piensan, lo más probable es que la imagen hubiera llegado con misioneros o comerciantes que desde el siglo XIV frecuentaban la isla e iban evangelizando estas tierras, que todavía no habían sido conquistadas por los españoles.
 
Ya entonces el Obispo de la diócesis la veneró en aquel pinar en que se encontraba, junto con la gente de aquellas tierras. A principios del siglo XVI se creó una parroquia para Teror, que era el nombre de aquella zona en que se encontró la imagen. Todavía tuvieron que pasar más de dos siglos, hasta 1760, para que se construyera el templo actual. Nuestra Señora del Pino es patrona de la Diócesis de Canarias desde 1914 por decreto del Papa Pío X. Desde el principio mucha gente fue de peregrinación a ver a la Virgen desde distintos puntos de la isla. Incluso en el siglo XVI la Virgen bajó a Las Palmas de Gran Canaria en petición por la falta de lluvias, tradición que se repite, siendo la última vez que bajó en el año 2000. El día 7 de septiembre se celebra una romería-ofrenda desde un lugar cercano llamado Castañero Gordo hasta la misma puerta de la basílica. Las ofrendas son preparadas por cada municipio de la isla y de otras islas, que llevan una carreta tirada por bueyes con ofrendas que representan a la población.
 
 

 

 
 

SANTO DEL DIA:
San Pascual Bailón

 
 

 

San Pascual Bailón

    Nació en Torrehermosa el día de Pentecostés del año 1540, hijo de unos humildes labradores, Pascual Bailón e Isabel Juvera, lo que determinó su dedicación al pastoreo durante bastantes años, en los que acrecentó su piedad y aprendió a leer y escribir. A los dieciocho años, el deseo de servir a Dios le empujó hacia el Convento franciscano de Santa María de Loreto de Albatesa, en el Reino de Valencia, recientemente fundado por los reformadores de san Pedro de Alcántara; esperó un tiempo en las cercanías del Monasterio, trabajando como pastor al servicio de Martín García, quien deseaba adoptarle como hijo y legarle su gran hacienda, pero Pascual renunció a todo ello para profesar en el convento antes citado, el 2 de febrero de 1564. Pasó por diversas casas y, aunque sus superiores deseaban que accediera al sacerdocio, prefirió permanecer como hermano lego y desempeñar humildes oficios de jardinero o portero.

     En 1576, el padre provincial necesitó enviar ciertos comunicados al general de la Orden, Cristóbal de Cheffontaines, que se encontraba en París, y encargó de la misión a fray Pascual, que atravesó toda la Francia calvinista empresa que le llevó al borde de la lapidación en Orleans. Pese a todas las calamidades, cumplió satisfactoriamente su misión, aunque regresó con numerosas cicatrices y dolores que le acompañaron siempre.
     Entre 1589 y 1592 vivió en el convento de Villarreal, y murió un día de Pentecostés, el 17 de mayo de 1592. Su fama de santidad, que ya había tenido en vida, atrajo a numerosos fieles y entre los prodigios que se le atribuyeron hay uno en su propio funeral, pues en la misa se le vio abrir los ojos en el momento de la elevación de la hostia. Sus restos se conservaron en el convento hasta el año 1936 en que desaparecieron; actualmente se levanta un templo votivo eucarístico de fama mundial. El convento franciscano de Aranjuez también está bajo su advocación. Muy pronto comenzaron los escritos sobre su vida, encabezados por la Chrónica del beato Pascual Baylón, escrita en 1598 por su superior y primer biógrafo, el padre Juan Jiménez.
     Pablo V beatificó a Pascual Bailón en 1618 y Alejandro VIII lo canonizó el 16 de octubre de 1690. León XIII, en su breve Provivindentissimus, de 28 de noviembre de 1897 lo declaró patrono de las Asociaciones y Congregaciones Eucarísticas, no sólo de las que ya existían, sino también de las que se crearan en el futuro. Su fiesta se celebra el 17 de mayo, y es conocido como el Serafín de la Eucaristía.

      Iconográficamente, san Pascual Bailón se representa vestido de franciscano y sus principales atributos hacen referencia a su vocación eucarística: un ostentorio o un cáliz; en menos ocasiones se acompaña de elementos de penitencia y meditación como las disciplinas o el libro o de objetos que aluden a su humilde vida como pastor y jardinero, el cayado y la paleta o azada; a veces, como referencia a la pureza que le acompañó toda la vida, aparece con una azucena. Sus representaciones más frecuentes lo muestran de rodillas, en éxtasis ante el Santísimo, y acompañado de ángeles. Giambattista Tiépolo lo pintó, hacia 1769, para el convento de Aranjuez y la obra es muy conocida a partir del grabado que de ella hizo el hijo del pintor. Son muy numerosas las estampas populares y se difundieron, sobre todo en Italia, donde se le considera “varón protector de las mujeres”. San Pascual Bailón es patrón de los pastores, los cocineros y de todas las asociaciones y hermandades eucarísticas desde 1897. Cartapacio era el nombre que el propio santo otorgó a sus escritos para fomentar la piedad; fueron publicados en Toledo, con el título de Opúsculos de S. Pascual Bailón.

 

 

Su más grande amor durante toda la vida fue la Sagrada Eucaristía. Decía el dueño de la finca en el cual trabajaba como pastor, que el mejor regalo que le podía ofrecer al Niño Pascual era permitirle asistir algún día entre semana a la Santa Misa. Desde los campos donde cuidaba las ovejas de su amo, alcanzaba a ver la torre del pueblo y de vez en cuando se arrodillaba a adorar el Santísimo Sacramento, desde esas lejanías. En esos tiempos se acostumbraba que al elevar la Hostia el sacerdote en la Misa, se diera un toque de campanas. Cuando el pastorcito Pascual oía la campana, se arrodillaba allá en su campo, mirando hacia el templo y adoraba a Jesucristo presente en la Santa Hostia.

 

     Un día otros pastores le oyeron gritar: "¡Ahí viene!, ¡allí está!". Y cayó de rodillas. Después dijo que había visto a Jesús presente en la Santa Hostia. De niño siendo pastor, ya hacía mortificaciones. Por ejemplo andar descalzo por caminos llenos de piedras y espinas. Y cuando alguna de las ovejas se pasaba al potrero del vecino, le pagaba al otro el pasto que la oveja se había comido con el escaso sueldo que le pagaban. A los 24 años pidió ser admitido como hermano religioso entre los franciscanos. Al principio le negaron la aceptación por su poca instrucción, pues apenas había aprendido a leer. Y el único libro que leía era el devocionario, el cual llevaba siempre mientras pastoreaba sus ovejas y allí le encantaba leer especialmente las oraciones a Jesús Sacramentado y a la Santísima Virgen.

 

     Como religioso franciscano sus oficios fueron siempre los más humildes: portero, cocinero, mandadero, barrendero. Pero su gran especialidad fue siempre un amor inmenso a Jesús en la Santa Hostia, en la Eucaristía. Durante el día, cualquier rato que tuviera libre lo empleaba para estarse en la capilla, de rodillas con los brazos en cruz adorando a Jesús Sacramentado. Por las noches pasaba horas y horas ante el Santísimo Sacramento. Cuando los demás se iban a dormir, él se quedaba rezando ante el altar. Y por la madrugada, varias horas antes de que los demás religiosos llegaran a la capilla a orar, ya estaba allí el hermano Pascual adorando a Nuestro Señor.

 

     Pascual compuso varias oraciones muy hermosas al Santísimo Sacramento y el sabio Arzobispo San Luis de Rivera al leerlas exclamó admirado: "Estas almas sencillas sí que se ganan los mejores puestos en el cielo. Nuestras sabidurías humanas valen poco si se comparan con la sabiduría divina que Dios concede a los humildes". Sus superiores lo enviaron a Francia a llevar un mensaje. Tenía que atravesar caminos llenos de protestantes. Un día un hereje le preguntó: "¿Dónde está Dios?". Y él respondió: "Dios está en el cielo", y el otro se fue. Pero enseguida el santo fraile se puso a pensar: "¡Oh, me perdí la ocasión de haber muerto mártir por Nuestro Señor! Si le hubiera dicho que Dios está en la Santa Hostia en la Eucaristía me habrían matado y sería mártir. Pero no fui digno de ese honor". Llegado a Francia, descalzo, con una túnica vieja y remendada, lo rodeó un grupo de protestantes y lo desafiaron a que les probara que Jesús sí está en la Eucaristía. Y Pascual que no había hecho estudios y apenas si sabía leer y escribir, habló de tal manera bien de la presencia de Jesús en la Eucaristía, que los demás no fueron capaces de contestarle. Lo único que hicieron fue apedrearlo.

 

     Hablaba poco, pero cuando se trataba de la Sagrada Eucaristía, entonces sí se sentía inspirado por el Espíritu Santo y hablaba muy hermosamente. Siempre estaba alegre, pero nunca se sentía tan contento como cuando ayudaba a Misa o cuando podía estarse un rato orando ante el Sagrario del altar. Pascual murió en la fiesta de Pentecostés de 1592, el 17 de mayo (la Iglesia celebra tres pascuas: Pascua de Navidad, Pascua de Resurrección y Pascua de Pentecostés. Pascua significa: paso de la esclavitud a la libertad). Y parece que el regalo de Pentecostés que el Espíritu Santo le concedió fue su inmenso y constante amor por Jesús en la Eucaristía.

 

     Cuando estaba moribundo, en aquel día de Pentecostés, oyó una campana y preguntó: "¿De qué se trata?". "Es que están en la elevación en la Santa Misa". "¡Ah que hermoso momento!", y quedó muerto plácidamente. Después durante su funeral, tenían el ataúd descubierto, y en el momento de la elevación de la Santa Hostia en la misa, los presentes vieron con admiración que abría y cerraba por dos veces sus ojos. Hasta su cadáver quería adorar a Cristo en la Eucaristía. Los que lo querían ver eran tantos, que su cadáver lo tuvieron expuesto a la veneración del público por tres días seguidos. Fue declarado santo en 1690

ORACIÓN

Acudo a ti, San Pascual Bailón, Dios, San Expedito, al ímpetu de tus decisiones. Vengo en esta oportunidad a pedirte sobre un objeto que no puedo conseguir. No es un deseo banal, quiero que sepas que ese objeto tiene gran significado para mí, sé que después de  las súplicas a tu nombre me ayudarás a conseguir los objetos perdidos. San Pascual o San Expedito, haz que  todo sea más fácil porque realmente necesito lo que ando buscando.
i lo ves desde donde está, por favor, coloca mi vista justo en el lugar donde lo estás viendo. Te prometo que este objeto es de mi propiedad y solo a mi me pertenece. En este día, tan importante en que te necesito necesito que me ayudes a encontrar cosas perdidas. No me abandones, alumbra mi mente, mis pensamientos y mi esfuerzo en buscarlo. San Pascual Bailón, quiero darte gracias, porque atiendes a todos mis llamados. Contigo, incluso mis sentimientos o cosas perdidas, logran alumbrarse.
Dale luz a mi mente e ilumíname para encontrar lo que ando buscando. Tengo fe que si lo haré, San Pascual, a ti agradezco por facilitarme que me ayudes con las cosas perdidas. Te doy gracias por toda la atención brindada, porque sé que en tu nombre el objeto que ando buscando conseguiré.
Alumbra cada rincón de mi hogar, San Pascual Bailón, para que ese objeto tan importante
aparezca y encontrar cosas. Real, no quiero
 tener más preocupaciones, por eso quiero que
 pare mi angustia. Sé que estaré en paz y tranquilidad cuando se pierde algo, y esto aparezca. Tú eres el San Patrono de lo imposible y las causas perdidas, por eso hoy acudo a ti, porque en ti más que nadie confío. Intercede ante el Señor llevándole mis  suplicas, estoy seguro de que él tampoco me abandonará. Gracias, San Pascual Bailón, te
 adoraré y daré testimonio sobre los favores realizados. Amén.