REGINA RORYS ORA PRO NOBYS - NON NOBIS DOMINE SED NOMINI TUO DA GLORIAM - STAT CRUZ DUM VOLVITUR ORBIS - CRUX SANCTI ATRIS BENEDICTI - CRUX SACRA SIT MIHI MUX - NON DRACO SIT MIHI DUX - PAX

 


Mes dedicado a María Santísima del Rocío: Purísima e Inmaculada Madre de Dios, Madre Nuestra; Auxiliadora de los cristianos consuelo de los afligidos Blanca Paloma. ¡OH María sin pecado concebida ruega por nosotros que recurrimos a ti!  REGINA RORYS, ORA PRO NOBIS


 
 

 

 

 

SÁBADO 16 DE MAYO

 
 

 
 
 

ADVOCACIÓN MARIANA:

Nuestra Señora del Huerto

Aunque es el día se San Simón Stock y los 16 recordamos a Nuestra Señora del Monte Carmelo, ya honramos su advocación y escogemos a Nuestra Señora  del Huerto advocación italiana de la región de Liguria el día posterior a San Isidro Labrador...

 
 

 

ORACIÓN

¡Oh, María del Huerto! Madre piadosísima, dígnate aceptar benigna, la pobre ofrenda de nuestros obsequios y oraciones que, como hijos amantes, venimos a ofrecerte. Dígnate inclinar tus oídos a nuestras humildes súplicas para que no sea vana la confianza que en Ti ponemos, seguros de obtener de tu Divino Hijo el perdón de nuestros pecados y el favor particular que solicitamos por tu poderosa mediación. Alcánzanos a todos la Gracia de la perseverancia final, viviendo y muriendo como verdaderos hijos tuyos, para poder bendecir y alabar  a Dios eternamente y ensalzar para siempre tus misericordias en el Huerto dichoso de la Jerusalén. Amén.
 
     La devoción a la Virgen del Huerto surgió como una promesa hecha por una piadosa mujer, ante la amenaza de la peste, que en 1493 sembraba la muerte en toda la región de la Liguria. Comenzando por Génova, el contagio se fue propagando y llegó a la Ciudad de Chiávari y a los valles cercanos. María Guercio, (Turquina por el pañuelo azul que siempre llevaba) piadosa mujer del subur-bio de Rupinaro, prometió a la Virgen una señal de público reconocimiento si mantenía in-mune del contagio, a ella y a su familia. Obtenida la gracia, Turquina cumplió su promesa y encargó al pintor Benedicto Borzone, que pintara sobre el muro de un huerto, ubicado entre el Palacio del Gobernador y el Puerto de Chiávari, una imagen de la Virgen María con el Niño en brazos, para que los transeúntes que, en su diario trajín, pasaban por el lugar, pudieran venerarla y pedirle gracias…
 
     LA VIRGEN INTERCEDE POR SU PUEBLO. Con el paso del tiempo, la imagen del huerto fue olvidada y comenzó a arruinarse, pero la bella pintura siguió allí, manteniendo su aspecto y tonalidad y llamando poderosamente la atención de quienes pasaban por el lugar. En 1528 la peste volvió a castigar la Liguria, abatiéndose con especial fuerza sobre Chavari. Este hecho volvió a despertar la devoción a la imagen del huerto y muchos fieles, se con-gregaban diariamente en el lugar, para pedir la liberación de Chiávari del peligro del contagio. Por esa razón, las autoridades de la ciudad decidieron construirle un altar, una especie de ermita para que los que acudían a pedir la protección de la Madre de Dios, pudieran arrodillarse y orar ante ella. Nuevamente la Ciudad experimentó visiblemente la protección de la Madre de Dios. Tal como suele ocurrir, pasado el peligro, el pueblo se fue olvidando de la Virgen del Huerto.
 
     La noche del 18 de diciembre de 1609, Gerónima Turrio, una lavandera del barrio de Rupinaro, que se había ocupado de cuidar la ermita, y mantenerla limpia y siempre con una luz encendida, rezaba como era su costum-bre, ante la imagen de la Virgen. Repentinamente vio que la pintura comenzó a irradiar una luz intensa. El prodigio se conoció en los alrededores y al cabo de un tiempo, cientos de peregrinos comenzaron a acudir al lugar para implorar gracias. Encontrándose la pintura de la imagen en un lugar estratégico, que era paso obligado de los que diariamente se dirigían a sus trabajos, la devoción a la Madre del Huerto fue creciendo en el pueblo de Chiávari y en los alrededores. Turquina había escogido el lugar más apropiado para colocar a la Virgen Madre, exacta-mente sobre el camino de los chiavareses y de los forasteros. Fue una opción muy acertada para provocar el encuentro entre la Madre y sus hijos.
 
     LA VIRGEN SE MANIFIESTA. La devoción a Nuestra Señora del Huerto se vio reforzada el 2 de julio de 1610 cuando, en horas de la mañana, se le apareció a Sebastián Descalzo, un humilde poblador de las inmediaciones, que mientras recitaba sus oraciones se encaminaba hacia el lugar de su trabajo, en los suburbios de Carasco, donde vendía los productos de su huerto. Cuando Sebastián estaba llegando al lugar de la imagen vio frente a sí a la Virgen bendita luciendo un hermoso manto celeste. La aparición de María en el huerto de Chiávari respondía al designio de la Providencia que quería suscitar un despertar en la fe y en la piedad, mediante el culto de María, Mediadora y Corredentora del género humano.
 
     María concedió una lluvia de dones y gracias: curaciones de enfermedades, extinción de odios y enemistades y conquistó el corazón aún de los incrédulos. La fama de estas maravillas se divulgó entre los chiavareses y las poblaciones vecinas, acrecentando más la devoción, de tal manera que se originó una reforma general de vida. Fueron desterradas las diversiones ilícitas; se volvió a la devoción, a una enmienda en el lenguaje, a la sinceridad en las obras, a la prontitud en los actos religiosos, a la oración. Fueron a postrarse delante de la imagen aquellos que la habían profanado con sus juegos y blasfemias.
 
     LA IMAGEN. La imagen de la Virgen del Huerto, tiene algunas particularidades. Repre-senta a la Virgen con el Niño apoyado en su pecho, y con su mano derecha sosteniendo la mano del Niño Jesús, para bendecir a la ciudad y a cualquiera que tuviese la gracia de pasar delante de ella. En torno a la cabeza de la Virgen se leen las palabras del saludo del ángel Gabriel: Ave gratia plena, y, un poco más arriba, la frase bíblica: Hortus Conclusus, que significa HUERTO CERRADO y que se aplican a la Virgen María por su Inmaculada Concepción, y se la compara a un huerto o jardín cerrado porque el mal nunca contaminó su vida.
 
     LA VIRGEN ES SOLEMNEMENTE PROCLAMADA PATRONA DE CHIAVARI. Chiávari no olvidó los favores recibidos por la intercesión de la Virgen del Huerto y en 1643 la proclamó patrona principal de la Ciudad y comenzó a construirle un Santuario en el lugar donde estaba pintada la imagen. Para darle un sitial de honor a su Patrona, una vez terminada la construcción, con sentimientos de amor y gratitud, la imagen de la Virgen del Huerto, recortada del viejo muro y encerrada en un marco de mármol, fue paseada por primera vez por las calles de Chiavari, y en un silencio cargado de emoción la preciosa pintura fue colocada en un lugar preparado para su veneración. Desde allí sigue intercediendo ante el Señor por todos los que necesitan de su protección, haciéndose para siempre la servidora del pueblo.
 
     En el año 1835, el cólera invade nuevamente la Liguria, y Chiávari se siente amenazada y en permanente peligro por la llegada de forasteros, provenientes de otras poblaciones. Gianelli en esa oportunidad confía su pueblo al Santo Crucifijo Negro y a la Virgen del Huerto. Y desde el 19 de julio comienza un triduo solemne de súplicas, junto al altar del Santísimo Crucifijo Negro, en la Iglesia de San Juan Bautista. El 22 de julio se inicia un segundo triduo en el Santuario de Nuestra Señora del Huerto con gran concurso del pueblo, del clero y de las autoridades. En los primeros días de agosto Gianelli invita a los fieles a una novena al Santísimo Crucifijo y propone una procesión de penitencia con la imagen del Santo Crucifijo. Saliendo de la Iglesia de San Juan Bautista, el Crucifijo, recorrió todas las calles de la ciudad y llegó al Santuario de la Virgen del Huerto, donde, como diría Gianelli, "pareció que la Madre se hubiese puesto de acuerdo con el Hijo y que, en dulcísimo acuerdo, hubiesen decidido la preservación de Chiávari". El pueblo se reunió en la plaza frente al Santuario. Gianelli, desde un palco levantó el Cruci-fijo Negro y el pueblo se postró ante él. En un arranque de fe, Gianelli ofreció su vida por la salvación de su pueblo. De improviso una bandada de golondrinas, que habían desaparecido en la primavera precedente, revoloteó sobre la plaza, después voló alrededor del Crucifijo, hasta que desapareció por encima del Santuario. El hecho fue interpretado como un presagio feliz. Gianelli con la intuición de los santos proclamó: "la gracia está hecha". Y Chiávari fue preservada nuevamente de la peste, el 25 de Agosto de 1835.
 
     “Quisiera que emplearan su inteligencia, su lengua, su vida entera para alabar, bendecir y hacer conocer a María...” “Confíen en María, abandónense en sus manos con toda confianza... Ella es Madre tan tierna y bondadosa que no puede ver las miserias de sus hijos sin remediarlas. Madre de Misericordia no puede permitir que se pierda ni uno solo de sus hijos que confían en Ella... “ Gianelli insiste siempre en que la auténtica devoción a María se alimenta de “signos y prácticas”. Por esto, además de la imitación de sus virtudes recomienda: el rezo del rosario, hacer las novenas preparatorias a sus fiestas y el Mes de María; tener una imagen de María siempre a la vista para contemplarla en todo momento; el recurso frecuente a su intercesión; la consagración, el uso de su medalla, etc. Y termina pidiendo a todos “una devoción tierna y filial” Todo lo que Gianelli aconseja a los demás lo vive él mismo... Su amor ardiente a María lo lleva a la imitación de sus virtudes y a entregar su vida, no sólo a extender su devoción, sino a hacer de ella un himno de alabanza a Dios. Entre las tantas advocaciones de la Virgen, el cariño especial de Gianelli es para María del Huerto. Las características de la pintura de María, en su cuadro del Santuario de Chiàvari, lo fascinan: María que tiene en su regazo a Jesús, que nos muestra a Jesús, que nos lo entrega, que toma la mano de su Hijo para bendecir. María, Jardín de Dios; Jardín donde florecen todas las virtudes y Fuente de gracia y santi-dad.  Cuando Gianelli ya lo ha entregado todo, llega el momento de rendirse a la Voluntad de Dios: una grave enfermedad pone en peligro su vida. Los chiavareses, le obsequian un cuadro de la Virgen del Huerto, para colocarlo a los pies de la cama. Contemplando la imagen de la Virgen, escribe: “María, si eres tan hermosa por un mortal pintada, ¿qué será contemplar tu rostro, Hija de Dios, tan amada”. Es como un grito de nostalgia de estar con la Virgen y contemplar su rostro, intuyendo su próximo fin. Muere dos días después, el 7 de junio de 1846.
 

 

 
 

SANTO DEL DIA:
San Simón Stock

 
 

 

San Simón Stock

     Simón Stock fue uno de los primeros Priores Generales de la Orden del Carmen, y posiblemente fue elegido en el Capítulo General que se celebró en Londres en 1254. Por tanto, fue Prior General justo durante el período en que los carmelitas estábamos pasando de una condición religiosa de ermitaños a otra, con un reconocimiento eclesial diverso, como frailes mendicantes. Existen diferentes tradiciones sobre el lugar en que supuestamente tuvo lugar la visión de Nuestra Señora con que el Señor agració a San Simón Stock. Se suelen proponer Aylesford, o bien Cambridge, como espacios privilegiados con esta aparición sobrenatural de la Virgen. Según recoge nuestra tradición, San Simón Stock escribió una plegaria a María, la célebre antífona Flos Carmeli, que alcanzaría un desarrollo hasta constituir la secuencia previa al Evangelio reflejada en el leccionario carmelita para la solemnidad de la Virgen del Carmen, el 16 de julio. A día de hoy, la familia carmelita en el mundo entero la sigue cantando con piedad filial y como himno de comunión fraterna.

 

     Simón pudo ser originario de Kent (Gran Bretaña). Su familia parece haber tenido vínculos con Francia. Murió en Burdeos en 1261, en cuya catedral fue enterrado. En 1951, algunas de las reliquias de San Simón Stock fueron llevadas a Inglaterra por el Arzobispo de Burdeos y ahora se encuentran en Aylesford en la llamada Capilla de las Reliquias. No hace falta apelar a los bolandistas para intuir que consta poca evidencia sólida sobre el origen de la narración de la visión del don del Santo Escapulario. Ni en el propio sitio web de los frailes en Inglaterra lo esconden. Cualesquiera que fueren los hechos históricos, la narración de la visión del Escapulario revela verdades importantísimas sobre la estrecha relación entre María y la Familia Carmelita. Los carmelitas miramos a María como patrona y protectora; una madre que viste a sus hijos, envolviéndolos en un manto de amor. La hermana que toda la humanidad anhela encontrar en su caminar en este mundo. El Santo Escapulario nos recuerda que María es guía segura para los que buscamos a Dios. No se trata de un amuleto mágico, ni de un fetiche embrujado: constituye, más bien, un signo concreto –un sacramental– de nuestra confianza en el cuidado de María en nuestra vida. No menos en la muerte. Quienes endosamos el Escapulario aspiramos a vestirnos de las actitudes de la Reina del Cielo y revestirnos de sus virtudes ya aquí en esta tierra.

 

     El Escapulario, en su origen, no dejaba de ser un mandil, poco más que un delantal, que usaban los frailes para proteger sus hábitos religiosos en las tareas cotidianas. Por eso, cuando nos lo ponemos, está llamado a ser el recordatorio sobre cómo debemos emplearnos en el celo y en la construcción del reino de Dios. Por su doble bajante, pecho y espalda, también nos compromete a buscar, como María, el estar al servicio humilde de Dios a través de las necesidades de nuestro prójimo, en especial, del más necesitado. Tras la imposición solemne del Santo Escapulario a manos de un consagrado/a carmelita, no se exigen oraciones particulares anexas a la vestición del Escapulario, aunque no pocos tienen costumbre de alguna jaculatoria como: “María, recíbeme en el servicio de tu Hijo, hoy” al ponérselo cuando empiezan la jornada. Ahora bien, más que estar asociado con oraciones devocionales, el Escapulario nos invita a hacer de toda la vida una ofrenda espiritual, una oración de nuestra existencia. El último fin, el éxito del Escapulario, solo se alcanza cuando se manifiesta que la librea marrón se convierte en una señal de que verdaderamente nos hemos “revestido de Cristo” (véase Gálatas 3,27).

 

ORACIÓN

Padre Celestial, tú llamaste a San Simón Stock para que te sirviera en la hermandad de Nuestra Señora del Monte Carmelo.
Por sus oraciones, ayúdanos, como él, a vivir en tu presencia y a trabajar por la salvación de la humanidad. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.