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ORACIÓN
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Oh Virgen Santísima,
Vos os aparecisteis
repetidas veces a
los niños; yo
también quisiera
veros, oír vuestra
voz y deciros: Madre
mía, llevadme al
Cielo. Confiando en
vuestro amor, os
pido me alcancéis de
vuestro Hijo Jesús
una fe viva,
inteligencia para
conocerle y amarle,
paciencia y gracia
para servirle a Él a
mis hermanos, y un
día poder unirnos
con Vos allí en el
Cielo. Padre
nuestro, Avemaría y
Gloria. |
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Madre mía también os
pido por mis padres,
para que vivan
unidos en el amor;
por mis hermanos,
familiares y amigos,
para que viviendo
unidos en familia un
día podamos gozar
con Vos en la vida
eterna. Padre
nuestro, Avemaría y
Gloria. |
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Os pido de un modo
especial por la
conversión de los
pecadores y la paz
del mundo; por los
niños, para que
nunca les falten los
auxilios divinos y
lo necesario para
sus cuerpos, y un
día conseguir la
vida eterna. Padre
nuestro, Avemaría y
Gloria |
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Oh Madre mía, sé que
escucharás, y me
conseguirás estas y
cuantas gracias te
pida, pues las pido
por el amor que
tienes de tu Hijo
Jesús. Amén. ¡Madre
mía, aquí tienes a
tu hijo, sé tu mi
Madre! ¡Oh dulce
Corazón de María,
sed la salvación
mía! |
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El año 1917 fue
especial. Europa
estaba en guerra. El
domingo 13 de mayo,
en un pueblo
escondido de la
Serra do Aire en el
centro de Portugal.
Tres niños, Lucia
dos Santos y sus
hermanos Francisco y
Jacinta Marto,
estaban jugando
mientras cuidaban de
un rebaño, en un
terreno del padre de
Lucia. Hacia el
mediodía, después de
asistir a misa como
de costumbre, ven
dos fenómenos
luminosos, como dos
relámpagos y luego
una hermosa Señora
más resplandeciente
que el sol. – «¿De
dónde sois, Señora?»
– «Soy del Cielo».
Así empezó la
primera conversación
entre la Virgen y
Lucia. Esta, fue la
primera aparición de
la Virgen de Fátima. |
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Esa fue la primera
de las seis
apariciones que
tendrán los tres
pastores hasta
octubre: siempre en
día 13, excepto en
el mes de agosto,
cuando del 13 al 15
son retenidos por
autoridades del
pueblo. Igualmente,
la Virgen de Fátima
aparecerá ante los
tres niños el día
19. En octubre de
1930, el obispo de
Leiria declara las
visiones dignas de
fe, autorizando el
culto a Nuestra
Señora de Fátima. En
todas sus
apariciones la
Virgen hizo un
especial énfasis
sobre el rezo del
Rosario, y les pidió
a los niños que
cuando lo rezaran,
después de cada
misterio dijeran:
‘‘Oh Jesús
perdónanos por
nuestros pecados,
líbranos del fuego
infierno y lleva al
cielo a todas las
almas, especialmente
las más necesitadas
de tu Divina
Misericordia’’. La
Virgen también pidió
la construcción de
una capilla en el
lugar de los hechos,
hoy el Santuario de
Nuestra Señora del
Rosario de Fátima.
Los 3 pastorcillos
informaron que la
Virgen también les
había hablado de la
muerte prematura de
los dos pequeños
hermanos, agregó que
Lucía permanecería
en la Tierra durante
mucho tiempo. Y así
fue. Francisco y
Jacinta, murieron
entre el año 1919 y
1920 de gripe. Lucía
ingresó en el orden
de las Hermanas de
Santa Dorotea en
1925 y en 1948 pasó
entre las Carmelitas
del convento de
Coimbra, donde
permaneció hasta su
muerte en 2005. |
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Eran miles de
peregrinos que
comenzaron a llegar
a Fátima apenas se
extendió el rumor de
las apariciones de
la Virgen. El 13 de
octubre, una
multitud de hasta
100 mil personas,
entre ellas
numerosos
periodistas,
presenciaron el
"milagro del sol".
Esta era una señal
que había sido
anunciada por la
Virgen María,
después de una
lluvia torrencial
que empapó el suelo
y la ropa, el cielo
se abrió y vieron
como el sol cambió
de color, tamaño y
posición durante
unos diez minutos.
Después de lo
acontecido, la ropa
y el suelo
aparecieron
repentinamente
secos. Fue la última
aparición de la
Virgen de Fátima. |
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El mensaje de Fátima
contiene un aspecto
de exigencia
cristiana universal:
es necesario
desagraviar al Señor
por todos los
pecados cometidos,
hacer penitencia,
rezar el Rosario,
difundir la devoción
al Corazón
Inmaculado de María,
y rezar mucho por el
Papa. Incluye,
también, algunas
revelaciones
particulares que la
Virgen hizo a los
niños pastores en la
aparición del 13 de
julio. La Santa Sede
dio a conocer todos
los mensajes durante
el pontificado de
San Juan Pablo II.
Los dos primeros,
las escribió Lucía
en su diario al
tomar los hábitos.
El tercero, escrito
el 3 de enero de
1944, lo entregó en
un sobre sellado al
obispo de Leiria, un
sobre que luego se
entregó en 1957 al
archivo secreto del
Santo Oficio y cuyo
contenido fue
revelado en 2000.
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La Virgen de Fátima
mostró a los tres
niños pastores lo
que les espera a las
personas después de
la muerte, si no se
arrepienten,
tuvieron la visión
del infierno: “Un
gran mar de fuego
que parecía estar
debajo de la tierra.
Sumergidos en ese
fuego, los demonios
y las almas…” |
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La segunda parte
contiene estas
palabras de La
Virgen de Fátima:
«Vendré a pedir la
consagración de
Rusia a mi
Inmaculado Corazón y
la Comunión
reparadora de los
primeros sábados».
María habló de una
guerra que
comenzaría durante
el pontificado de
Pío XI. Y acertó. La
Segunda Guerra
Mundial estalló en
1939. |
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La tercera parte del
secreto es desvelada
por la Hermana Lucía
“Los buenos serán
martirizados y el
Santo Padre tendrá
mucho que sufrir;
varias naciones
serán aniquiladas".
Pie de foto: «Fátima
es un tesoro para
toda la Iglesia. No
es un lujo, porque
está todo hecho con
mucha dignidad y sin
ostentación. Pero es
un tesoro: aquí los
corazones y las
almas se esponjan,
aquí se palpa la
Iglesia, se siente
la presencia de la
Santísima Virgen. Es
algo que no se puede
explicar, pero aquí
se nota que la
oración de Nuestra
Señora es muy
eficaz». Beato
Álvaro del Portillo,
Tertulia en el
Santuario, 1985. |
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El Papa Pío XI
concedió el 1 de
octubre de 1930 una
indulgencia plenaria
especial a los
peregrinos de
Fátima. Años más
tarde, en 1942, Pío
XII consagró la
humanidad al
Inmaculado Corazón
de María. Además, el
Papa Juan Pablo II
visitó personalmente
el lugar de las
apariciones en tres
ocasiones. Una de
sus visitas más
relevantes fue
cuando le entregó a
la Virgen la bala
con la que le habían
disparado en la
Plaza San Pedro.
Para Wojtyla fue la
Virgen de Fátima
quien le salvó la
vida en el ataque
del 13 de mayo de
1981 También,
Benedicto XVI visitó
personalmente el
lugar de las
apariciones y
consagró a todos los
sacerdotes al
Inmaculado Corazón
de María. Más
recientemente, el
Papa Francisco
consagró su
pontificado a la
Virgen de Fátima y
en mayo del 2017
visitó el Santuario
para conmemorar los
100 años de las
apariciones. |
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En la actualidad, en
el lugar de las
apariciones se
encuentra el
Santuario de Nuestra
Señora del Rosario
de Fátima. Un templo
hasta el que cada
año peregrinan miles
de personas de todo
el mundo. El
santuario de Fátima
y el relato de las
apariciones ha
supuesto una ayuda
para muchas
personas. A lo largo
del siglo XX los
católicos de Europa
han acudido
especialmente a la
Virgen de Fátima
para rezar por la
paz y la
reconciliación en el
continente. Al
entrar en el Recinto
de las Oraciones, en
uno de los extremos
se puede ver la
Basílica de la
Virgen del Rosario
de Fátima, con su
gran torre de 65
metros. En el centro
se encuentra el
monumento al Sagrado
Corazón de Jesús y,
en uno de los lados,
la Capilla de las
Apariciones, en el
mismo lugar en el
que la Virgen pidió
a los pastorcitos
que se construyese
una capilla. |
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Fátima, altar do
mundo, es una
expresión corriente
en Portugal. En
Fátima concurren
todos los caminos
del mundo. Allí,
como san Josemaría,
el primer peregrino
a este santuario que
ha subido a los
altares, van también
hoy la mente y el
corazón de tantos
cristianos a rezar a
la Virgen. Mons.
Javier Echevarría,
durante una de sus
estancias en Fátima,
animaba a ponerse
bajo la protección
maternal de María
Santísima en todas
las circunstancias
de la vida: «Madre,
¡qué bien se está
junto a ti! ¡Qué
serenidad se siente
en el alma pensando
en que tú nos
conoces, que tú nos
entiendes, que tú
nos ayudas, y que tú
vas a presentar ante
Dios nuestras
necesidades
muchísimo mejor de
como lo podamos
hacer cada uno de
nosotros! Recurrimos
a ti que eres la
Omnipotencia
Suplicante». |
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