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ADVOCACIÓN MARIANA: |
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Nuestra Señora de la Cruz del Sur
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Patrona de Australia desde
1844, destacada figura de la
jornada mundial de la
juventud realizada en
Australia en 2008 |
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ORACIÓN
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Oh, María Auxilio de
los Cristianos,
Patrona de
Australia, Madre de
Misericordia, Reina
del Cielo y la
tierra, el refugio
de los pecadores,
nos consagramos a tu
Corazón Inmaculado.
A ti te consagramos
nuestro país,
nuestras familias,
nuestros corazones,
nuestras almas y
todo lo que tenemos. |
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Y para que esta
consagración sea
verdaderamente
eficaz y duradera,
renovamos hoy las
promesas de nuestro
Bautismo y
Confirmación, nos
comprometemos a
vivir como buenos
cristianos, fieles a
Dios, la Iglesia y
al Santo Padre.
Deseamos rezar el
Rosario, participar
en la Santa
Eucaristía, conceder
especial importancia
a los primeros
sábados de cada mes
y trabajar por la
conversión de los
pecadores.
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Además nos
comprometemos, Oh
Virgen santísima, a
difundir celosamente
la devoción a ti
para que a través de
nuestra consagración
a tu Corazón
Inmaculado y por
intercesión de ti
misma, la venida del
Reino de Cristo en
el mundo pueda ser
acelerado. Amén. |
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Olvidémonos, pues,
de las fronteras y
de las distancias.
Hagamos esto no sólo
porque la Iglesia es
católica por
universal sino,
sobre todo, porque
María es Madre
nuestra, de todos
los que nos
consideramos hijos
de Dios. |
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Nuestra Señora de la
Cruz del Sur,
Auxilio de los
Cristianos, ruega
por nosotros. |
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ORACIÓN
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Jesús a cada uno de
nosotros nos pide
llevar la cruz, una
cruz que cuesta, que
pesa, que es
incómoda, pero que
no cargamos solos
porque Él y
nuestros hermanos
siempre están. Este
es el verdadero
camino de la paz,
del diálogo y del
encuentro con
aquellos sembradores
de paz. Que nuestra
Madre María, bajo
la advocación de
Nuestra Señora de
la Cruz del Sur
(Australia),
interceda por
nosotros. |
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En 1606, el
explorador portugués
Pedro Ferdinandez de
Quirós llegó a lo
que hoy es Vanuatu,
isla situada el
oeste de Australia.
Era la víspera de
Pentecostés y, como
era de esperar en un
creyente católico
procedió a cambiar
lo que el
consideraba que era
la “Terra Australis
Incognita” por el
nombre de “Tierra
Austral del Espíritu
Santo”. No sólo hizo
eso sino que, en
justa
correspondencia con
el amor que sentía
por María, la Madre
de Dios, dedicó el
descubrimiento y,
así, aquellas
tierras, a quien es
Auxilio de los
cristianos. |
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Pasados más de dos
siglos, fue
proclamada Patrona
de Australia a quien
se denomina Nuestra
Señora de la Cruz
del Sur. Corría el
año 1844 cuando se
tomó tal
determinación,
siendo la razón de
tal advocación la
constelación de
estrellas que se ve
sólo desde el
hemisferio sur y que
se recoge en la
imagen de María con
el niño. No tiene,
por decirlo así,
esta advocación de
la Virgen María,
ningún tipo de
apariciones como,
por ejemplo, sucedió
en Fátima, Lourdes o
en otros lugares del
mundo; tampoco, por
ejemplo, especiales
intervenciones para
llevar a cabo
sanaciones de
enfermedades. Sin
embargo, como
auxilio de los
cristianos, María
Auxiliadora, sí que,
podemos decir, ha de
interceder por
aquellos católicos
australianos que
invoquen su
intercesión como,
con toda seguridad,
hacen miles de
creyentes de
aquellas tierras. |
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SANTOS DEL DIA:
SANTA FLAVIA DOMITILA
BEATA MARÍA DE SAN JOSÉ |
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Santa Flavia Domitila |
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En Roma,
conmemoración de
santa Domitila,
mártir, que,
siendo hija de
la hermana del
cónsul Flavio
Clemente, fue
acusada durante
la persecución
bajo el
emperador
Domiciano de
haber renegado
de los dioses
paganos y, por
ello, por su fe
en Cristo, junto
con otros muchos
cristianos fue
desterrada a la
isla de Ponza,
en el Lacio, en
la que padeció
un prolongado
martirio (s. I/II).
Etimológicamente:
Flavia = Aquella
de cabellos
dorados, es de
origen latino. |
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El emperador es
Vespasiano.
Flavio Clemente
es su sobrino,
está casado con
Flavia Domitila,
se han hecho
cristianos y es
cónsul en el año
95. Tiene dos
primos carnales
que son Tito y
Domiciano que,
al no tener
descendencia
directa
masculina,
deberían dejar
su puesto a uno
de los hijos de
Flavio Clemente
según el derecho
romano; poco
faltó para que
la Iglesia
tuviera en el
primer siglo un
emperador
cristiano, pero
no sólo no fue
así, sino que el
emperador
Domiciano desató
una violenta
persecución. |
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No distinguían
muy bien por
aquel entonces
los que mandaban
en Roma entre
judíos y
cristianos; los
llaman
simplemente
paganos porque
ni unos ni otros
adoraban
imágenes por
seguir los
Libros Santos.
Vespasiano y
Tito habían
hecho la guerra
y destruido la
Ciudad Santa;
los judíos y
cristianos -que
para ellos es
igual- deben
pagar impuestos.
Como las cuentas
cantan,
Domiciano
advierte por el
monto de la
recaudación el
gran número de
paganos que hay
en el Imperio y
ve que están
presentes en
todos los
estamentos.
Piensa que la
depuración
étnica se impone
y Flavio
Clemente, entre
muchos, es
denunciado -dice
Suetonio «con
acusaciones muy
endebles»- y
martirizado
junto con su
mujer o quizá
ésta fuera
mandada al
destierro a la
isla de
Pandataria, como
era costumbre
entre los
romanos para la
gente noble. Así
se concluyen los
datos que
proporciona la
historia bien
documentada. |
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Pero así como la
historia ofrece
unos datos
seguros y
fiables, la
leyenda marca el
paso de la
historia a la
ficción en la
historia
novelada para
gusto y
edificación de
los cristianos
cuando se habla
de Flavia
Domitila. Más
que admitir la
existencia de
dos Flavias en
el mismo tiempo
y lugar, según
los datos que se
tienen, parece
lo más probable
y sensato
aceptar la
lectura en
novela de la
mártir Flavia
Domitila,
desdoblada. Así
nos encontramos
con una novela
de altos vuelos
literarios en la
que, con la base
firme de la
existencia de
una mártir
perteneciente a
la más alta
nobleza, se
narra el
destierro de
Flavia, joven
prometida de un
joven pagano
llamado
Aureliano; los
soldados Nereo y
Aquileo,
terminan por
convencer a la
novia para que
acepte la
virginidad
rechazando la
boda prevista.
Se anota la
esperada
reacción
violenta del
joven pagano
despreciado:
denuncia como
cristiana a la
novia y la
destierran a la
isla de Poncia.
La imaginación
del autor hace
intervenir al
papa Clemente
consagrando la
virginidad de
Flavia Domitila.
Hay enredos
entre amigos de
la magia y
adivinación por
una parte y
testigos que
narran lo que
pasó entre Pedro
y Simón, el
mago, por otra. |
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La protagonista
que ocupa el
centro del
relato es un
ejemplo de
pulcritud y
sensatez,
mantiene el
nervio de la
historia con la
valentía del
seguimiento a
Jesús ante la
autoridad
constituida,
apareciendo
también momentos
de dudas que
mantienen el
suspense sobre
los inciertos
resultados de su
elección, y
¡cómo no! su
apostolado. Se
desarrolla
abundante
doctrina para
proclamar -en
demasía- la
excelencia de la
virginidad sobre
el matrimonio.
El guión no está
exento de
elementos
dramáticos que
mantienen la
atención de los
lectores y
oyentes con los
enredos de
seducción por
parte de
Aureliano, que
acaba
dramáticamente
muerto por la
decepción y el
rechazo. También
se condenan las
orgías propias
del tiempo y la
vanagloria de
quien no tiene
más perspectiva
que la vida
presente. La
vuelta del
destierro,
además de poner
fin a la
preciosa novela
ejemplar, sirve
para describir
el martirio con
formas adecuadas
al estilo del
relato: Flavia
Domilitila y sus
dos sirvientas
neoconversas por
su ejemplo y
palabras
-también
vírgenes
cristianas-
acaban quemadas
vivas en su
propia casa de
Terracina por
denuncia de
paganos. |
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Padre
todopoderoso,
por gracia
tuya
la fuerza se
realiza en
la
debilidad;
por eso te
pedimos que
a cuantos
celebramos
el triunfo
de tus
mártires
santa Flavia
y
compañeras,
nos concedas
el don de
fortaleza
con el que
ellas
salieron
vencedoras
en el
martirio.
Por nuestro
Señor
Jesucristo.Amén |
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Beata María de San José |
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Primogénita de
cuatro hermanos,
la MADRE MARÍA
DE SAN JOSÉ
(LAURA ALVARADO
CARDOZO)venezolana,
nació en el
pintoresco
pueblo de
Choroní, estado
Aragua, el 25 de
abril de 1875.
Sus padres,
Clemente y
Margarita, con
el fin de dar
una buena
educación a sus
hijos, se
trasladaron a
Maracay, donde
Laura realizó
sus estudios.
Dotada de
inteligencia
precoz y de una
bondad de
carácter poco
común, era
propuesta corno
modelo de
alumnas.
Recordando sus
tiempos de
estudiante,
escribirá en su
diario: «Esos
felices días los
tengo muy
presentes y los
veo limpios de
pecado». Se
consagra al
Señor Laura
deseaba
consagrarse a
Dios en un
convento de
clausura. Al
impedírselo las
circunstancias,
solicitó el
permiso de su
confesor y el 8
de diciembre de
1892, a la edad
de 17 años, hizo
voto de perpetua
virginidad. Este
día lo
celebraría a lo
largo de toda su
vida, al igual
que el 13 de
octubre, en que
fue bautizada,
con una jornada
de retiro
espiritual. Ya
desde entonces
no tenía otro
ideal que el de
la santidad:
«Quiero ser
santa, pero
santa de
verdad». «Jesús
mío, el ideal
que persigo eres
tú y sólo tú». |
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La llegada a
Maracay en 1892
del párroco
Vicente López
Aveledo fue
providencial. En
la ciudad se
había
desencadenado
una terrible
epidemia que
sembró el luto y
la desolación en
las familias. El
párroco
invitó a la
joven Laura a
colaborar en el
pequeño hospital
que acababa de
abrir para
atender a las
víctimas de la
epidemia: la
respuesta de
Laura fue
entusiasta. Se
trasladó a vivir
al hospital y se
entregó de lleno
al servicio de
los enfermos. Su
labor fue tan
eficaz que se le
confió su
dirección. En él
era la animadora
del grupo de
jóvenes
voluntarias
conocidas corno
las
«Samaritanas».
Fundadora de las
Agustinas
Recoletas del
Corazón de Jesús
Pero Laura no se
contentaba con
el bien que
hacía en el
hospital. |
Deseaba fundar
un Instituto
dedicado a los
ancianos y a los
huérfanos y sus
«Samaritanas»
estaban
dispuestas a
seguirla. Con
licencia del
vicario general
de Caracas,
monseñor Juan
Bautista Castro,
el 11 de febrero
de 1901 el
grupito de
Samaritanas
visten el hábito
agustino y
adoptan el
título de «
Hermanas de los
Pobres de San
Agustín», nombre
que más tarde
cambiarán por el
de «Agustinas
Recoletas del
Corazón de
Jesús». El mismo
Mons. Castro
nombró a Laura
superiora del
nuevo Instituto,
cargo que
conservará hasta
el año 1960. El
22 de enero de
1902 Laura
ratifica su voto
de virginidad y
el 13
de septiembre
del año
siguiente
pronuncia los
votos perpetuos
de pobreza,
obediencia y
castidad. En la
profesión cambió
su nombre por el
de Maria de San
José. |
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Los que nadie
quiere recibir,
ésos son los
nuestros En 1905
fundó en Maracay
la primera casa
para huérfanas.
A ella siguieron
otras
fundaciones a un
ritmo acelerado.
La Madre María,
como otra santa
Teresa de Jesús,
se convierte en
una andariega de
Dios, acudiendo
solícita allá
donde surgía una
necesidad.
Caracas,
Barquisimeto, La
Victoria,
Valencia, Coro,
Maracaibo,
Puerto Cabello y
otras muchas
ciudades y
pueblos son
testigos de la
abnegación de
esta monja
enjuta, con cara
de asceta y de
mística,
aparentemente
débil y
enfermiza, pero
llena de
intrepidez y de
una caridad que
no conoce
límites. En
pocos años y sin
medios
económicos,
logra levantar
más de 30
fundaciones. Son
casas sencillas
y pobres. En
ellas encuentran
delicada acogida
los más
desvalidos de la
sociedad: «Los
desechados de
todos, son los
nuestros; los
que nadie quiere
recibir, ésos
son los
nuestros», decía
a sus
religiosas. Y
sus hijas
seguirán
fielmente este
lema. |
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La Madre María
supo unir en sí
las figuras
evangélicas de
Marta y Maria.
El trabajo y la
oración
convivieron en
ella
perfectamente
integrados. De
día estaba
siempre al lado
de los pobres, y
de las niñas
huérfanas, pero
de noche pasaba
largas horas
ante el sagrario
en intimo
coloquio con
Jesús. De estas
horas de
contemplación
sacaba la fuerza
que luego
prodigaba en
favor de los más
débiles. Por su
amor a la
Eucaristía, se
comprometió a
confeccionar con
sus propias
manos las
hostias que se
consumían en
Maracay y en las
parroquias
vecinas; al
final de sus
días
confeccionaba
miles y miles de
hostias y las
distribuía
gratuitamente a
los sacerdotes.
Recomendó a sus
hijas que
siguieran
prestando este
servicio
gratuitamente,
como lo vienen
haciendo. |
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Últimos años En
1960, corno era
su deseo, fue
sustituida en su
cargo de
superiora
general y se
retiró a su
querida casa
«Hogar» de
Maraca para
pasar los
últimos años de
su vida dedicada
a la oración, a
si
huerfanitas y a
los trabajos más
humildes. Tras
una larga
enfermedad, se
consumió con
gran paz y
serenidad el día
2 de abril de
1967. Venezuela,
y sobre todo la
ciudad Maracay,
había perdido a
una de sus hijas
más ilustres.
Maracay decretó
luto ciudadano.
Millares de
devotos
acudieron a
honrarla de
diversas partes
de Venezuela.
Durante el
cortejo fúnebre
una escuadrilla
de aviones lanzó
pétalos de rosas
sobre multitud.
Sepultada al pie
del altar de la
capilla del
asilo, su
sepulcro se ha
convertido en
meta incesante
de peregrinos,
sobre todo
después de
haberse
difundido el
gran número de
gracias
concedidas por
su intercesión. |
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La Madre Maria,
que dedico su
larga existencia
al cuidado de
los ancianos y
de los niños
desamparados en
los que veía la
figura de
Cristo, nos ha
dejado un
mensaje de
perenne
actualidad: dar
acogida a los
más pobres, a
los más débiles,
a los
marginados, cc
el mismo amor
con que ella los
acogía. Fue
beatificada por
Juan Pablo II el
7 de mayo de
1995, siendo la
primera
venezolana que
ha sido
beatificada. La
Familia
Agustiniana
celebra su
memoria el día 7
de mayo. |
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ORACIÓN A
SAN
NUNCIO SULPRICIO |
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Primogénita
de cuatro
hermanos,
Laura Elena
Alvarado
Cardozo
nació en
Choroní,
Aragua,
Venezuela,
el 25 de
abril de
1875.
Inclinada
desde niña a
la piedad y
a servir a
los pobres,
a la edad de
17 años hizo
voto de
virginidad y
se dedicó al
servicio de
los enfermos
en un
hospital
fundado en
Maracay por
el párroco
Vicente
López
Aveledo.
Con
la ayuda de
éste fundó
en 1901 una
congregación
religiosa
que más
tarde
tomaría el
nombre de
Agustinas
Recoletas
del Corazón
de Jesús.
Preocupada
por la
pobreza y el
abandono de
la gente
sencilla,
abrió en
Venezuela
centros de
acogida para
huérfanas y
ancianos
abandonados.
"Los
desechados
de todos
-decía a sus
religiosas-
ésos son los
nuestros".
Rigió la
congregación
como
superiora
general
hasta el año
1960. Murió
con fama de
santidad el
2 de abril
de 1967. Fue
beatificada
el 7 de mayo
de 1995 por
Juan Pablo
II. |
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