REGINA RORYS ORA PRO NOBYS - NON NOBIS DOMINE SED NOMINI TUO DA GLORIAM - STAT CRUZ DUM VOLVITUR ORBIS - CRUX SANCTI ATRIS BENEDICTI - CRUX SACRA SIT MIHI MUX - NON DRACO SIT MIHI DUX - PAX

 


Mes dedicado a María Santísima del Rocío: Purísima e Inmaculada Madre de Dios, Madre Nuestra; Auxiliadora de los cristianos consuelo de los afligidos Blanca Paloma. ¡OH María sin pecado concebida ruega por nosotros que recurrimos a ti!  REGINA RORYS, ORA PRO NOBIS


 
 

 

 

 

MARTES 5 DE MAYO

 
 
 
 

ADVOCACIÓN MARIANA:

Nuestra Señora de los Reyes

Cuenta la leyenda que el dos de enero del año cuarenta, la Virgen se apareció a Santiago el Mayor a orillos del río Ebro en Augusta Cesárea para darle ánimos...

 
 

 

ORACIÓN a Nuestra
Señora de los Reyes

 

«Virgen Santísima Madre de Jesús y Señora de Sevilla, que invocada con el título de Nuestra Señora de los Reyes, has venido dispensando a esta ciudad y archidiócesis, una protección singular. Hoy al recurrir a Ti en el homenaje de todos los sábados, te pedimos nos libres, nos protejas y nos ayudes a parecernos a Ti, preparando por medio de tu reinado entre nosotros el reinado prometido por tu Hijo Jesucristo, Nuestro Señor. Así sea».

 

A tus plantas se postra Sevilla por rendirte homenaje y loor. Gloria, gloria a Ti, Virgen de los Reyes, que nos riges con cetro de amor.
 

 

Gloria, gloria a Ti, Virgen de los reyes, gloria a ti, ¡Oh, Reina de amor! Tuyo, Señora, nuestro hogar y tuyos nuestros amores. Nuestra oración tus flores, y nuestro pecho tu altar. Reina aquí, pues tu Sevilla, que Fernando conquistó. A Ti, Virgen de los Reyes, por patrona te aclamó.

 
 
     Es patrona de Sevilla y su archidiócesis. Su fiesta es celebrada por la Iglesia católica el día 15 de agosto, día de la Asunción de la Virgen María, con una multitudinaria procesión por las calles de la ciudad. Fue coronada canónicamente en el año 1904, siendo la primera Imagen de Andalucía en obtener dicha distinción y la segunda de España.
 
     Es de madera de alerce, de estilo románico, del siglo XIII, de gran tamaño (1,77 metros de altura) y aspecto regio. Sentada en un trono, lleva al Niño en sus rodillas. La Virgen porta bastón de mando, medalla de la ciudad de Sevilla y fajín de Capitán General. El paso es de litera o tumbilla (palio sostenido sólo por cuatro varales), realizado por Juan Talavera en el año 1914. La cara de la Virgen es una cara preciosa, plana redondeada, con unas facciones muy chatas, ojos hundidos, y con una sonrisa que transmite una sensación de paz y alegría que no pueden dejarte indiferente. El Niño tiene cara de pillo, una cara vivaz, sentado en las rodillas de su Madre. La zapatilla de la Virgen es una zapatilla rasa, y al quitarse se vislumbra que no tiene dedos. El pelo de la Virgen está formado por hilos de oro, que resultan muy difíciles de peinar. Esos hilos se cogen uno por uno, procurando ordenar el pelo haciéndole unas trenzas. El niño Jesús tiene unos zapatitos de plata con unos calcetines blancos a media pierna muy graciosos. Las hermanas de Sor Angela de la Cruz (canonizada por Juan Pablo II que duermen una noche sí y otra no), y esa noche que no duermen se dedican al cuidado de pobres y enfermos, saliendo por parejas por las noches a encargarse de los pobres, una habla y la otra reza), se encargan de su cuidado. En el retablo de la Capilla Real donde se venera, campean las palabras de la Escritura: Per me reges regnant, por mí reinan los Reyes. A sus píes reposan los restos de San Fernando.
 
     Fernando III el Santo tenía puesto cerco a la ciudad, en la que acabaría entrando el día de San Clemente de 1248. Quería entronizar alguna imagen de la Virgen en cuanto convirtiera la mezquita mayor, con su maravillosa torre que luego llamaría Giralda, en templo cristiano. En el arnés de su caballo llevaba durante toda la campaña una imagen de la Virgen , pero era de pequeño tamaño.  Decidió convocar un concurso con los mejores escultores y se presentaron dos jóvenes, que se retiraron a la torre de los Herberos para trabajar en la escultura. Cuando San Fernando mandó indagar sobre la marcha del trabajo de los escultores, se encontró allí una imagen preciosa de Santa María, pero sin rastro de los jóvenes. Más tarde se supuso que eran dos ángeles que fueron enviados desde el cielo para ese singular cometido. Se cuenta también que la imagen fue fruto de un regalo de San Luis, Rey de Francia, a su primo San Fernando, de ahí que tenga una corona francesa.
 
     Su fiesta: Por la mañana de cada 15 de agosto, la Virgen de los Reyes sale de la Catedral con todo el esplendor, después de una multitudinaria Misa de Alba, a la que acuden andando desde todos los pueblos cercanos a la capital. No es una procesión como otras de Sevilla, porque no es una imagen más de las muchas y preciosas que hay en la ciudad que se tiene por capital de la Tierra de María Santísima. Es la patrona indiscutible e indiscutida de Sevilla y de su Archidiócesis.
En la procesión se puede decir que todos los sentidos humanos se conmueven ante tanta belleza. La vista se recrea en el maravilloso paso que lleva a la Virgen que, verdaderamente, sonríe a la multitud que aplaude enardecida. El oído recoge el doblar alegre de todas las campanas de la Giralda, mezclado con las notas solemnes de la Marcha Real, como corresponde a la Reina, mientras el ejército presenta armas. El olor del incienso se mezcla con el de los nardos que adornan el paso y los paladares intentan superar la emoción que sube desde las gargantas. Y los cuerpos, oprimidos por la multitud, notan ciertamente que todo Sevilla se abraza en aquel mar de corazones y de almas. Se saca sólo un día en procesión, el 15 de agosto. Le dan una vuelta el mismo día del año, siempre a la misma hora, y la gente pendiente de que el sol incida sobre el rostro de la Virgen, una vez vislumbran esa imagen del sol reflejado en la cara de la Virgen, el pueblo rompe a aplaudir. El manto que le regaló Isabel II es rojo con leones y castillos. El besamanos a la Virgen, que está sentada en una jamuga, se expone los días 4, 5, 20 y 21 de agosto. La gente reza el Rosario mientras espera durante largo tiempo para besar la mano. En una ocasión, una señora que se acercó al besamanos llevando a su hijo en brazos, al ver que la Virgen no tenía al Niño (se quita al niño para que la gente pueda besar la mano a la Virgen) dijo: «¿Dónde está el Niño de la Virgen? ¿Que no tienes niño? Toma el mío!» Y le plantó el suyo propio para que no le faltara niño.
 
 

 

 
 

SANTOS DEL DIA:
San Ángel de Sicilia
San Nuncio Sulpricio

 
 

San Ángel de Sicilia

     Vivía en el monte Carmelo y junto con otros carmelitas, por los años 1220, vino a Sicilia. Aquí desarrolló un ardoroso apostolado y en la ciudad de Licata (Sicilia-Italia) fue asesinado por los «impíos infieles», en la primera mitad del siglo XIII. Por ello la Iglesia y el Carmelo en el pasado lo veneraron como mártir y pronto levantaron en Licata una iglesia en su honor y colocaron su cuerpo sobre el altar. Otras biografías le atribuyen nuevos datos menos críticos que completarían estas noticias. Según ellas, había nacido en Palestina, de padres hebreos de religión, llamados José y María. Tuvo un hermano, llamado Juan, que también vistió el hábito de carmelita. Tanto los padres como los hijos se convirtieron pronto al cristianismo. Ángel vivió en varios conventos de Palestina y del Asia Menor. Recibió muchas gracias del Señor, sobre todo el don de profecía y milagros.

ORACIÓN A
SAN ÁNGEL

Dios,fuerza de los fieles y corona de los mártires por cuya gracia San Angel, carmelita, superó los tormentos del martirio; por su intercesión, concédenos propicio que, imitándole fielmente, seamos hasta la muerte testigos de su presencia y bondad. Amen.
 

 

San Nuncio Sulpricio

"Estad siempre con el Señor, porque todo lo bueno
viene de Él. Sufrid por amor de Dios y con alegría".

 

     Nuncio nació en Abruzzo y a los seis años ya era huérfano de padre y madre. Confiado a su querida abuela materna, con ella aprendió a ir a misa y a conocer a Jesús, madurando dentro de sí un fuerte deseo de hacerse cada vez más semejante a él. A los nueve años, su abuela murió y el tío que debería haberlo protegido, en cambio lo forzó a trabajar en su herrería, muy poco apta para un niño de esa edad. Fue allí donde la vida de Nuncio comenzó a seguir y a imitar el doloroso camino de Jesús hacia la cruz.

 

     Cargas pesadas que llevar, largas distancias que recorrer a pie con sol, lluvia, viento o nieve, pero sobre todo con la misma ropa en cada estación. Nuncio, sin embargo, no se quejaba: pensaba en Jesús y comenzaba a ofrecer sus fatigas para colaborar en la redención de los pecados del mundo y, (como se decìa entonces,) "ganar el paraíso". Un día, sin embargo, una herida en su pie se gangrenó. Su tío no tuvo ninguna compasiòn ni tampoco los aldeanos, que le prohibieron usar la fuente del pueblito para curarse, por temor a que la infectara. Nuncio, entonces, encontró una fuente de agua en Riparossa -hoy considerado un manantial milagroso- donde pasaba mucho tiempo meditando los misterios del Rosario.

 

En 1831, debido a su precaria salud, fue hospitalizado por primera vez en L'Aquila y allí se dio a conocer a todos los pacientes por su fe, por sus obras de caridad hacia los demás enfermos y por las nociones de catecismo dadas a los niños. Otro tío se enteró de su precaria situación y le presentó al coronel Félix Wochinger, un alto oficial militar de Nápoles que lo tomó a su cuidado y le procuró todos los tratamientos posibles para curar su enfermedad ósea, incluso los tratamientos termales en Ischia. Permaneció mucho tiempo en el hospital de los Incurables en Nápoles, donde finalmente por primera vez recibió a Jesús Eucaristía.

 

Por un breve tiempo Nuncio mejoró. Después, de salir del hospital, se mudó a casa del Coronel que vivía en el Maschio Angioino de Nápoles usado como cuartel. Entre ambos se estableció una hermosa relación padre-hijo que permitió a Nuncio profundizar su fe. Pensaba consagrarse, pero como todavía no tenía la edad suficiente, pidió a su confesor que le aprobara una regla de vida que siguió escrupulosamente y que incluía largas horas de oración, meditación y estudio, así como la misa por la mañana y el rosario por la tarde. Este período de serenidad, sin embargo, fue interrumpido por el empeoramiento de su enfermedad y el diagnóstico que para Nuncio fue una sentencia de muerte: tenía un cáncer de huesos incurable.

 

Nuncio se muestra fuerte, hasta el final. Consuela al Coronel - que ahora lo llama "mi papá" - con la certeza de la promesa de que los dos podrán algún día abrazarse de nuevo en el cielo. Estamos en 1836 y la situación es ahora desesperada: Nuncio sufre fiebres muy altas que afronta rezando y ofreciendo su sufrimiento por las conversiones y por la Iglesia. La muerte lo libera del dolor el 5 de mayo, cuando acababa de cumplir 19 años, pero no sin antes recibir los Sacramentos. Alrededor de su cuerpo, consumado por las llagas, se difunde un intenso perfume de rosas.

T. D. Vatican News 

ORACIÓN A SAN
NUNCIO SULPRICIO

Señor Dios todopoderoso, que de entre tus fieles elegiste al beato Nunzio Sulprizio para que manifestara a sus hermanos el camino que conduce a Ti, concédenos que su ejemplo nos ayude a seguir a Jesucristo,
nuestro Maestro, para que logremos así alcanzar un día, junto con nuestros hermanos, la gloria de tu reino eterno. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. Amén.