REGINA RORYS ORA PRO NOBYS - NON NOBIS DOMINE SED NOMINI TUO DA GLORIAM - STAT CRUZ DUM VOLVITUR ORBIS - CRUX SANCTI ATRIS BENEDICTI - CRUX SACRA SIT MIHI MUX - NON DRACO SIT MIHI DUX - PAX

 


Mes dedicado a María Santísima del Rocío: Purísima e Inmaculada Madre de Dios, Madre Nuestra; Auxiliadora de los cristianos consuelo de los afligidos Blanca Paloma. ¡OH María sin pecado concebida ruega por nosotros que recurrimos a ti!  REGINA RORYS, ORA PRO NOBIS


 
 

 

 

 

DOMINGO 3 DE MAYO

 
Primer domingo del mes de mayo, día de las madres en España - V Domingo de Pascua
 
 
 
 

ADVOCACIÓN MARIANA:

Nuestra Señora del Pilar

Cuenta la leyenda que el dos de enero del año cuarenta, la Virgen se apareció a Santiago el Mayor a orillos del río Ebro en Augusta Cesárea para darle ánimos...

 
 

 

ORACIÓN

¡Oh Virgen Santísima del Pilar! Acuérdate de que al visitar al Apóstol Santiago en Zaragoza y mandarle que edificara el primer templo consagrado a tu Nombre, prometiste ser para siempre Protectora y Madre de los españoles. Alcánzanos del Corazón de Jesús las gracias y auxilios que necesitamos impetrando su Misericordia para que alcancemos la santidad que le glorifica
Tu Pilar es el símbolo de la firmeza invariable de tu protección y amor a España y la garantía de la perseverancia, a través de los siglos, de nuestra Fe cristiana en ella. A pesar de nuestros muchos pecados, sigue haciendo valer sobre nosotros tu amor de Madre y tu poder de Reina. No permitas que decrezca nuestra fe, haz que la pureza y austeridad cristiana de las costumbres y las efusiones de la justicia y la caridad en todas las relaciones de la vida española, se fomenten y extiendan; y así se instaure el Reinado individual, familiar y social del Corazón Sacratísimo de Jesucristo.
 ¡Oh Santa María! Columna que guías nuestros pasos, ayúdanos a caminar en el compromiso de la Nueva Evangelización iniciada por el Apóstol Santiago, y ya que en las bodas de Caná adelantaste la hora de Jesús, acelerad el Reinado de vuestro Hijo prometido aquí al Beato Bernardo F. de Hoyos para nuestra nación y el Mundo Hispánico de Oriente y Occidente, y para ventura de todos los pueblos de la tierra. Aménerecieron la sangre de un Dios.

¡O feliz culpa! Podemos exclamar que valió a la humanidad pecadora semejantes Redentor y Corredentora. Te pedimos Madre del Topo, nos alcances por tu intercesión del trono del Altísimo, la gracia que te pedimos en esta novena… y especialmente la paz del país [y la restauración material y espiritual de esta basílica], para que después de honrarte filialmente en la tierra, podamos recibir el galardón deseado en la bienaventuranza eterna. Amén.

 

ORACIÓN

San Juan Pablo II

Doy fervientes gracias a Dios por la presencia singular de María en esta tierra española donde tantos frutos ha producido. Y quiero encomendarte, Virgen santísima del Pilar, España entera, todos y cada uno de sus hijos y pueblos, la Iglesia en España, así como también los hijos de todas las naciones hispánicas. ¡Dios te salve, María, Madre de Cristo y de la Iglesia! ¡Dios te salve, vida, dulzura y esperanza nuestra.

A tus cuidados confío […] las necesidades de todas las familias de España, las alegrías de los niños, la ilusión de los jóvenes, los desvelos de los adultos, el dolor de los enfermos y el sereno atardecer de los ancianos. Te encomiendo la fidelidad y abnegación de los ministros de tu Hijo, la esperanza de quienes se preparan para ese ministerio, la gozosa entrega de las vírgenes del claustro, la oración y solicitud de los religiosos y religiosas, la vida y el empeño de cuantos trabajan por el reino de Cristo en estas tierras. En tus manos pongo la fatiga y el sudor de quienes trabajan con las suyas; la noble dedicación de los que transmiten su saber y el esfuerzo de los que aprenden; la hermosa vocación de quienes con su conciencia y servicio alivian el dolor ajeno; la tarea de quienes con su inteligencia buscan la verdad.

En tu corazón dejo los anhelos de quienes, mediante los quehaceres económicos procuran honradamente la prosperidad de sus hermanos; de quienes, al servicio de la verdad, informan y forman rectamente la opinión pública; de cuantos, en la política, en la milicia, en las labores sindicales o en el servicio del orden ciudadano prestan su colaboración honesta en favor de una justa, pacífica y segura convivencia.

Virgen Santa del Pilar: aumenta nuestra fe, consolida nuestra esperanza, aviva nuestra caridad. Socorre a los que padecen desgracias, a los que sufren soledad, ignorancia, hambre o falta de trabajo. Fortalece a los débiles en la fe. Fomenta en los jóvenes la disponibilidad para una entrega plena a Dios.

Protege a España entera y a sus pueblos, a sus hombres y mujeres. Y asiste maternalmente, oh María, a cuantos te invocan como Patrona de la Hispanidad.
 
     El santuario principal de la patrona de España y de la Hispanidad se encuentra en la Basílica Catedral de Nuestra Señora del Pilar, en Zaragoza, España, un santuario mariano que desde hace siglos es centro oración y destino de peregrinaciones procedentes de todo el mundo.
 
     Según la tradición recogida por fuentes eclesiásticas y conservada en la liturgia local, la Virgen María se apareció al Apóstol Santiago el Mayor el 2 de enero del año 40 d.C., cuando este se encontraba evangelizando en la ciudad romana de Caesaraugusta (hoy Zaragoza). El apóstol, quien se estaba desanimado por la escasa conversión de los pueblos hispanos, recibió la aparición de la Virgen, que aún vivía en Jerusalén, acompañada de ángeles, quienes colocaron una columna o “pilar” de jaspe como signo visible de su presencia y promesa de protección.
 
     La Santísima Madre de Nuestro Salvador Jesús le pidió a Santiago que construyera allí un templo dedicado a su Hijo, y le aseguró que la fe permanecería firme en ese lugar, “como ese pilar”. Por esa razón, la aparición de la Virgen del Pilar es considerada única en la historia, pues ocurrió mientras María todavía estaba viva en la Tierra, lo que la convierte en la primera aparición mariana reconocida por la tradición cristiana.
 
     La Virgen del Pilar es la única que se apareció a un apóstol. La aparición de la Virgen del Pilar se considerada única en la historia, porque ocurrió mientras María todavía estaba viva en la Tierra.
 
     El nombre “del Pilar” proviene precisamente de la columna de piedra que llevaron los ángeles y que la Virgen dejó como testimonio de su visita al Apóstol Santiago el Mayor en Zaragoza. Este pilar, que se conserva en el interior de la basílica, es el símbolo central de su devoción, por lo que en torno a él se edificó el primer oratorio mariano del mundo y, posteriormente, la majestuosa Basílica del Pilar, cuya construcción actual comenzó en el siglo XVII. De esta manera, se considera que el pilar representa la firmeza de la fe y la presencia constante de la Virgen en la Iglesia, como apoyo y guía para los creyentes.
 
     El Santo Pilar es una columna cilíndrica de jaspe, una piedra semipreciosa de color marrón rojizo con vetas grises, que se considera inmutable desde el momento de la aparición. Tiene aproximadamente 1.77 metros de altura y 20 centímetros de diámetro, y está asentado sobre un pedestal de plata y bronce, protegido por una urna.
     La imagen que se conserva de la Virgen del Pilar es una efigie de madera, monoxila, en bulto redondo, de 36 cm. de altura, labrada según los cánones de la mejor escultura gótica europea de la primera mitad del siglo XV, por Juan de la Huerta.

     Añade que representa a María como Reina y Madre, coronada, con regio vestido gótico de gran recato, abotonado desde la cintura y con cuello alzado y también abotonado; es una larga vestidura ceñida por un cinturón con hebilla, abrochado a la altura de su lugar natural.

     “El Niño, a quien la Madre mira desde atrás, reposa sentado sobre la mano izquierda, en cuenco, y la cadera materna, sostenido por el brazo de María; aparece desnudo y despreocupado, en posición casi frontal, algo girado a su derecha, y con las piernas, cruzadas, el talón izquierdo sobre la pierna derecha… El Niño extiende el brazo derecho que cruza el pecho de su Madre, para asir al borde del manto”.
 
     En la parte superior del pilar se coloca la sagrada imagen de la Virgen del Pilar, una pequeña talla de madera policromada de unos 39 centímetros de altura, que porta al Niño Jesús en el brazo izquierdo y una flor en la mano derecha.
 
     La fiesta litúrgica de la Virgen del Pilar se celebra el 12 de octubre, día que también coincide con el Día de la Hispanidad. Fue instituida oficialmente por el Papa Clemente XII en el año 1730, otorgando oficio y misa propios para toda España.El 12 de octubre simboliza la unidad espiritual y cultural de los pueblos hispanos bajo la protección de María y su devoción se ha extendido a toda América Latina.
 

 La aprobación del culto a Nuestra Señora del Pilar fue confirmada por los pontífices Inocencio XIII y Clemente XII, quienes concedieron indulgencias a los peregrinos que visitaran el santuario. Su coronación canónica se realizó el 20 de mayo de 1905, el Papa San Pío X autorizó la coronación canónica de la Virgen del Pilar, solemnemente celebrada en Zaragoza. En 1908, san Pío X declaró a la Virgen del Pilar Patrona de toda la Hispanidad, y su patronazgo sobre España fue reafirmado por la Santa Sede.

 
 

 

 

En la iglesia tenemos ciertas fiestas que son trasladadas o movidas si coinciden con alguna solemnidad o fiesta importante, como es el caso, en el calendario litúrgico de este año se celebra a los Santos Felipe y Santiago el lunes 4 porque el tres de mayo de celebra el velorio de la "Santa Cruz de Mayo".

 

SANTOS DEL DIA:
San Felipe & Santiago el menor

Hay muchas cosas que estos dos Santos tienen en común, pues ambos eran parte de los Doce a quienes Jesús llamó apóstoles, es decir, los discípulos más cercanos a Él. Juntos vivieron con Cristo y lo siguieron, ambos anunciarán la Buena noticia del evangelio y, por esta razón, los dos morirán como mártires. Sus reliquias yacen juntas en la Basílica de los Santos XII Apóstoles en Roma, inicialmente dedicada sólo a ellos.

 

De Santiago, hijo de Alfeo, llamado “el Menor” por ser de menor estatura que el otro Santiago —el hijo de Zebedeo y hermano del evangelista san Juan—, sabemos muy poco. Lo cierto es que fue uno de los primeros discípulos de Jesús. La tradición sostiene que era pariente de Jesús, quizás aquel primo al que hace referencia el evangelista san Mateo (Mt 13, 55). Tuvo una notable influencia en el Concilio de Jerusalén, durante el cual se confirmó la vocación misionera de Pedro hacia los circuncisos y la de Pablo hacia los no circuncisos. En efecto, se produjo una cierta división del ámbito misionero: Pedro hacia los judíos, Pablo hacia los gentiles. De Santiago, hijo de Alfeo, llamado “el Menor” por ser de menor estatura que el otro Santiago —el hijo de Zebedeo y hermano del evangelista san Juan—, sabemos muy poco. Lo cierto es que fue uno de los primeros discípulos de Jesús.

La tradición sostiene que era pariente de Jesús, quizás aquel primo al que hace referencia el evangelista san Mateo (Mt 13, 55). Tuvo una notable influencia en el Concilio de Jerusalén, durante el cual se confirmó la vocación misionera de Pedro hacia los circuncisos y la de Pablo hacia los no circuncisos. En efecto, se produjo una cierta división del ámbito misionero: Pedro hacia los judíos, Pablo hacia los gentiles. Tras la partida de Pedro, se habla de Santiago como el primer obispo de Jerusalén. Según la tradición, murió mártir en el año 62. El Sumo Sacerdote del Sanedrín, Janán, provocó un motín para acabar con él: fue arrojado desde las murallas del Templo y rematado a golpes de bastón.

El otro apóstol, Felipe, era pescador de Betsaida, en Galilea, y también se cuenta entre los primeros discípulos de Jesús. El evangelista san Juan lo menciona en varios episodios: antes de la multiplicación de los panes: «Entonces Jesús, alzando la vista y viendo que una gran multitud acudía a él, dijo a Felipe: “¿Dónde vamos a comprar pan para que coman éstos?”. Lo decía para ponerlo a prueba, porque él sabía bien lo que iba a hacer. Felipe le respondió: “Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno recibiera un pedazo”» (Jn 6, 5-7). Lo encontramos también después de la entrada de Jesús en Jerusalén, cuando unos griegos que deseaban ver al Señor se dirigieron a Felipe (Jn 12, 20-22), y es él quien, durante la Última Cena, pidió al Maestro que les mostrara al Padre (Jn 14, 8). Según la tradición, después de Pentecostés, Felipe habría atravesado Asia Menor, llegando hasta Escitia —la actual Ucrania— y luego a Frigia, en la actual Turquía asiática. En su capital, Hierápolis, habría sufrido el martirio en una cruz decusada, es decir, en forma de X, y con la cabeza hacia abajo.

Tras diversas vicisitudes, sus reliquias habrían sido trasladadas a Roma y sepultadas en la Basílica de los Santos Doce Apóstoles, junto con las de Santiago. Tras la partida de Pedro, se habla de Santiago como el primer obispo de Jerusalén. Según la tradición, murió mártir en el año 62. El Sumo Sacerdote del Sanedrín, Janán, provocó un motín para acabar con él: fue arrojado desde las murallas del Templo y rematado a golpes de bastón. El otro apóstol, Felipe, era pescador de Betsaida, en Galilea, y también se cuenta entre los primeros discípulos de Jesús. El evangelista san Juan lo menciona en varios episodios: antes de la multiplicación de los panes: «Entonces Jesús, alzando la vista y viendo que una gran multitud acudía a él, dijo a Felipe: “¿Dónde vamos a comprar pan para que coman éstos?”. Lo decía para ponerlo a prueba, porque él sabía bien lo que iba a hacer. Felipe le respondió: “Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno recibiera un pedazo”» (Jn 6, 5-7). Lo encontramos también después de la entrada de Jesús en Jerusalén, cuando unos griegos que deseaban ver al Señor se dirigieron a Felipe (Jn 12, 20-22), y es él quien, durante la Última Cena, pidió al Maestro que les mostrara al Padre (Jn 14, 8).

Según la tradición, después de Pentecostés, Felipe habría atravesado Asia Menor, llegando hasta Escitia —la actual Ucrania— y luego a Frigia, en la actual Turquía asiática.  En su capital, Hierápolis, habría sufrido el martirio en una cruz decusada, es decir, en forma de X, y con la cabeza hacia abajo. Tras diversas vicisitudes, sus reliquias habrían sido trasladadas a Roma y sepultadas en la Basílica de los Santos Doce Apóstoles, junto con las de Santiago.


 
 

 
"Felipe, ven y sígueme" (Jn 1,43).

     Esto es lo que Jesús le dice a Felipe cuando lo encuentra, y esto es suficiente para cambiar su vida. Originario de Betsaida, ya era discípulo de Juan el Bautista. Felipe ha anhelado por mucho tiempo la llegada del Mesías, así que cuando Jesús comienza su predicación, Jesús lo premia llamándolo a ser uno de sus primeros discípulos. Lo encontramos con Jesús en el desierto, justo antes del milagro de la multiplicación de los panes y los peces, cuando le pregunta dónde encontrarían el pan necesario para alimentar a toda la gente reunida. (Jn 6,1) También está al final de la vida de Jesús, en la última cena, cuando le pide a Cristo que les muestre al Padre de los cielos. (Jn 14,8). Después de Pentecostés (según algunos textos apócrifos), cruzó Asia Menor para evangelizar a los pueblos de Escitia y de los Partos, de los que obtuvo muchas conversiones. Al final, en Frigia, en Hierápolis, fue crucificado de cabeza y murió como mártir sobre una cruz en forma de X.

Santiago, el "hermano de Jesús"

     San Pablo lo llamó "el hermano del Señor", (Gálatas 1,19) una manera de designar a los parientes más cercanos de la familia. Según algunas fuentes (apócrifas), Santiago habrìa sido un primo hermano de Cristo, el hijo de Alfeo que era el hermano de San José. Santiago tuvo un hermano que fue también discípulo de Jesús: San Judas Tadeo. Se le denomina "el Menor" para distinguirlo de Santiago "el Mayor", (el hijo del Zebedeo) a quien sucedió al frente de la Iglesia de Jerusalén y en el año 50 presidió un importante Concilio en el que se trataron cuestiones muy importantes como la circuncisión (de los paganos convertidos). Antes de estos eventos, estuvo presente en una de las apariciones de Cristo, después de su Resurrección. (1 Cor 15,3-8). Es el autor de una de las primeras Cartas "católicas" del Nuevo Testamento, donde afirma que "la fe sin obras es una fe muerta". (Cf. Santiago 2,17) (La tradición afirma que) Santiago siempre siguió una conducta ejemplar: no comía carne, no bebía vino y observaba los votos, por lo que no es de extrañar que se le apodara "el Justo". Murió como mártir, probablemente por lapidación, entre los años 62 y 66.

ORACIÓN A
SAN FELIPE

Padre, a ti que hiciste de San Felipe un apóstol y un seguidor de tu Hijo Jesucristo, te pedimos,
por su intercesión, la gracia del Espíritu Santo.

Concédenos la fortaleza necesaria para
 superarnos siempre, ayúdanos a propiciar
 la salud de nuestro cuerpo y
 a esforzarnos para vivir en gracia.

Haz que siempre sepamos aprovechar
 bien nuestro tiempo.

Ayúdanos a hacer bien las cosas
desde la primera vez.

Danos, por los méritos de San Felipe Apóstol,
la gracia de estado que más necesitemos.

Te lo pedimos, por tu Hijo Jesucristo,
nuestro Señor. AMEN

ORACIÓN A
SANTIAGO EL MENOR

Que te alaben nuestros caminos.

Oh Santiago, a quien, desde las redes,
 el Señor elevó a las cumbres. Al saberte llamado,
 con tu hermano, dejaste al punto las redes para
 predicar con entusiasmo su nombre y su doctrina. Testigo de la virtud de su Diestra, lo fuiste también
 de las escenas más sublimes: su triste angustia
 en el Huerto y su gloria excelsa en el Tabor.

Dispuesto y pronto a beber el cáliz amargo
 de la pasión, alcanzas, entre los Apóstoles,
 pronto la primera palma del martirio.

Concédenos seguir de cerca en la tierra
los pasos del Señor para poder cantar
 en Cielo el himno eterno de su gloria. Amén...